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¡Es la guerra, estúpido!

25 de marzo de 2009 - 11:00 p. m.

LAS PRÓXIMAS ELECCIONES EN COlombia van a estar signadas por la guerra. De eso se encarga el Gobierno. El Ministro de Defensa guarda un as contra Piedad Córdoba.

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Los computadores de Reyes serán usados en su momento para asegurar el triunfo electoral. Pero antes el país se habrá polarizado entre derecha e izquierda. Entre quienes quieren exterminar a la guerrilla y quienes quieren la paz. En ese escenario el centro político se difumina. Contrario a lo dicho por algunos, el tema de campaña no será la economía, sino la guerra. La salida política, la única posible, quedará sepultada bajo la propaganda oficial y por los actos terroristas de la guerrilla para exacerbar las contradicciones de clase.

Por ahora Piedad no lanza su candidatura. No sabe cómo usará Santos Calderón los datos incautados en el bombardeo de Angostura. Pero la alta intención de voto por la líder liberal es un hecho político de gran significación. Con acierto observa León Valencia que la estrategia militar de los “gestores de paz” busca además de golpear moralmente a las Farc minar la credibilidad del movimiento Colombianos y Colombianas por la Paz. Ante hechos electorales peligrosos, rudas medidas militares.

El gran Hermano del Norte manda un claro mensaje con la reducción del Plan Colombia. Es hora de que los colombianos asuman en carne propia la guerra. En el bolsillo de los ricos y en la carne de los pobres, para ser exactos. De nada sirvió la demostración de dignidad nacional del Vicepresidente cuando afirmó —anticipando lo que sabía venir— que no necesitamos más de dicha ayuda. La embajadora Barco precisa la nueva realidad: se viene la nacionalización del Plan Colombia. No podremos seguir en coche prestado sin que nos duelan los costos del conflicto. Las bases militares a lo largo y ancho del país han sido ya ofrecidas por nuestro ambicioso ministro de guerra, lo que asegura la ayuda logística sin importar la entrega de la soberanía nacional a poderes extranjeros.

Que la guerra será el tema central de las elecciones 2010 lo ratifica el hecho de que tendremos Obama y Chávez para rato, lo mismo que ingentes recursos del narcotráfico. Colombia no es tan insignificante para que Estados Unidos la abandone a su suerte ni tan importante para que los marines incursionen en tierra venezolana. Así las cosas, los electores seguiremos a merced de la omnipresencia presidencial, del apoyo gringo y de las chuzadas a lo Nixon, por lo menos mientras la prensa no tenga un Frost que logre delatar la doblez palaciega.

El cuadro lo completan otros hechos. El Absolvedor General de la República manipula el derecho probatorio para absolver a quienes aceitaron la primera reforma reeleccionista. El señalamiento de aliados de la guerrilla que hace el candidato Uribe a los críticos de los “falsos positivos” mantiene el indispensable clima de guerra para las elecciones. La tesis del complot orquestado por Corte Suprema de Justicia, periodistas y Farc contra el Gobierno delata su intención de mantenerse en el poder. En el interregno se desmoronan el liberalismo y el Polo, con los deslizamientos de Rivera hacia el uribismo y de Petro y Lucho hacia el efímero centro. Hoy más que nunca se hace necesario un movimiento en defensa del derecho, de la justicia social, de la paz y de la ética, en contra del legado de sangre y fuego de los violentos.

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