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El sector financiero

16 de mayo de 2010 - 08:59 p. m.

EL SECTOR FINANCIERO COLOMBIAno alcanza a ser casi el 20% del PIB colombiano, pero el crédito que otorga en el mismo producto es de 43%.

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En Chile el guarismo del crédito es de 80% y en los países desarrollados supera el 100% (donde hubo excesos de apalancamiento y toma de riesgo).

En otras palabras, nuestro sistema financiero es muy llano, lo cual se explica por la combinación de altos márgenes de intermediación, comisiones excesivas que contribuyen a que muchos usuarios se salgan del sistema, presencia de posiciones dominantes por parte de dos grandes grupos que influyen sobre los márgenes y comisiones de los otros bancos y subdesarrollo del mercado de capital privado. El 4 por mil no ayuda tampoco.

La reforma financiera que transformó un sistema de banca especializada en multibanca ha empeorado el problema porque introduce conflicto de intereses entre las operaciones propiamente bancarias, las de banca de inversión y fiducia, las de comisionistas de bolsa que transan sus propias acciones y, por último, las de fondos de pensiones. Hay una regla en economía que informa que los duopolios producen esclerosis en sus mercados y que varios jugadores grandes adicionales pueden romper la inercia que impide la profundización de esos mercados.

A raíz de la reciente crisis global, los legisladores norteamericanos están proponiendo imponer regulaciones muy fuertes para impedir que los grandes bancos abusen de su poder y así proteger al público y a los propios banqueros de ellos mismos. Una medida es fomentar la partición de los grupos más fuertes para impedir el riesgo moral contenido en el aforismo “demasiado grande para quebrar” y que incita a las operaciones aventureras de alto riesgo. Estos temas debieran ser debatidos ante la opinión pública colombiana y no convencernos que no tuvimos crisis financiera en esta catástrofe mundial porque estábamos blindados y nuestro sistema regulatorio es supuestamente ejemplar.

Ciertamente fuimos escarmentados por la crisis financiera de 1998-2002, que nos tornó más conservadores a la hora de asumir riesgos, pero el sistema regulatorio fue debilitado al concentrar en una Superintendencia Financiera las funciones bancarias y de mercado de valores, antes separadas. Más aún, el día que un superintendente pretendió meter en cintura a uno de los grandes jugadores del mercado fue destituido por el presidente Uribe, de tal modo que se dio la señal de que regulación no había.

El sistema financiero debe estar dividido por murallas chinas que impidan que los mismos jugadores hagan presencia en múltiples actividades porque simplemente se aumenta exponencialmente el riesgo del sistema. Fogafín cuenta con cerca de $7,2 billones de reservas para conjurar cualquier crisis financiera y ese es un buen comienzo. Pero cualquier desarreglo serio que involucre a los grandes grupos va a mostrar que ese ahorro es insuficiente para atender sus posibles descalabros.

Así las cosas, sería bueno ir pensando en qué políticas pudieran contribuir a profundizar el mercado financiero y protegerlo, comenzando por un superintendente fuerte, especializado e independiente del gobierno y de los grupos que regula. Atraer nuevos grandes bancos que intensifiquen la competencia, la que debe reducir márgenes y comisiones. Hay que profundizar el mercado de bonos corporativos para que, desprovisto de sus mejores clientes, el sistema deba comenzar a conquistar nuevos usuarios, ayude a formalizar las pequeñas empresas y extienda crédito de manera masiva, oportuna y eficiente.

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