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“Das Kapital”

24 de julio de 2015 - 10:25 p. m.

Los acontecimientos recientes en la economía de Europa, la crisis de Grecia y el choque entre Berlín y Atenas, mostraron que existe un poder en el mundo que está por encima de la democracia y la soberanía de los Estados, que goza de un trono celestial intocable al que nadie pone en duda y del que todos son vasallos.

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No es nada original, es el viejo poder del capital. Parecía en retirada, al menos en Europa, pero en estos días lo vimos asomando de nuevo sus orejas, ¡y cómo lo defienden los poderosos! De los 240 mil millones que Grecia ya recibió en los dos anteriores planes de salvamento, sólo un 11% se usó en programas de desarrollo. El resto fue para pagar a los bancos. Y de los nuevos 82 mil millones, los que según dicen salvaron el euro y a Europa, 50 mil son para pago de intereses y cuotas. Viendo esto se comprende que el gran valor, el más poderoso e intocable del siglo XXI, sigue siendo el capital. Das Kapital.

Thomas Piketty, el economista francés que hizo la relectura de El capital de Marx desde el siglo XXI, afirma que un sistema económico es injusto si la suma de las ganancias del capital (expresado en propiedades o en el puro valor del dinero) son superiores a la suma de la masa salarial, es decir, al valor del trabajo. Si una fábrica de tenedores obtiene ingresos equivalentes a 100, pero de estos usa 15 para pagar salarios y 70 para dar dividendos a los inversores, es una empresa injusta. Los asalariados deben ir a la huelga para exigir que se aumente la asignación a salarios, mejorando el nivel de vida de los trabajadores y aumentando su capacidad de consumo, lo que beneficia a la economía. Por eso Piketty dice que no hay mejor negocio que la justicia social. Basta que los inversores (los dueños del capital) acepten ganar un poco menos.

Algo similar puede decirse del comportamiento de los bancos en el asunto griego. ¿Aceptarían ganar un poco menos para que los griegos sigan vivos y activos? ¿Por qué el pago de los intereses de la deuda debe respetar a rajatabla, en un caso desesperado como este, el valor del dinero de los préstamos bancarios normales, si se supone que quien lo presta es otro Estado de la misma Unión Europea? ¿No ven que un país sometido a esos intereses, y al que se le piden drásticos recortes en inversión social, va directo a la quiebra? (Sí lo ve el FMI) ¿Por qué el interés del detentor del capital, en este caso el banco, debe primar sobre el interés de toda una nación? ¿Es el capital el que debe servir a las naciones o las naciones al capital? La misma Christine Lagarde, jefa del FMI, dijo que este nuevo préstamo a Grecia era inviable, pues sólo empuja hacia el futuro la quiebra, que ella calcula en tres años, cuando la deuda sea el 220% del PIB. ¿Y cómo puede ser de otro modo? Le prestan para que pague, eso es lo importante.

La plata que llega a Atenas dura allí menos de una hora. Para los griegos es el suplicio de Tántalo: los fondos pasarán frente a sus ojos por unos minutos, pero no podrán tocarlos. Si Kafka estuviera aún entre nosotros, la metáfora del poder irracional e inalcanzable de El proceso, referida en el siglo XX a los regímenes políticos autoritarios, tendría que cambiar, en el siglo XXI, hacia el nuevo poder irracional y omnímodo del capital.

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