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Lectura crítica del 2018

15 de diciembre de 2018 - 12:00 a. m.

Nuevos conceptos. Si en el 2016 se acuñó el término posverdad, estrategia usada por Trump, los propulsores del brexit y los del No en nuestro criollo plebiscito para confundir al elector, el 2018 será recordado en Colombia por el concepto “pobre de derecha”, ese taxista o esa empleada del servicio aterrorizados ante la posibilidad de que haya expropiaciones a latifundios improductivos y contra la educación gratuita subvencionada. Aconsejados y engañados por las iglesias evangélicas y por la derecha política, ¡los pavos acabaron votando por el menú de Nochebuena!

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Impunidad. El rey absoluto de la impunidad 2018 sigue siendo Álvaro Uribe. La investigación sobre la violación a Claudia Morales, en la que fue mencionado por el periodista Jon Lee Anderson, quedó en nada, o mejor: en la nevera del superfiscal. ¿Y el caso de Jesús María Valle, asesinado hace más de 20 años, denunciado por una periodista argentina? En la nevera de Néstor Humberto. ¿Y el tema de Santiago Uribe? En la nevecón, a la espera del vencimiento de términos. ¿Y lo de Areiza, el testigo ametrallado en Medellín y famoso “buen muerto” de Uribe? En la nevecón Martínez. ¿Y la indagatoria de la Corte Suprema, razón por la cual renunció y desrenunció en agosto? Pues dilatándose y ganando tiempo, a la espera de que el magistrado Barceló finalice su periodo en la Corte el mes de diciembre. ¡Qué tipo tan de buenas Uribe! Se ahorró la renuncia al Senado.

Mentiras y cintas de video. El video de Petro es terrible, pero aún nos queda por saber si eso que vemos ahí, tan feo y oscuro, es realmente un delito. ¿Quién le dio ese video a Paloma Valencia y por qué decidieron sacarlo a la luz para proteger a Néstor Humberto? ¿Por qué el Centro Democrático —o sea Uribe— quiere proteger al fiscal? ¿Será por su nevecón?

Empresarios, políticos. La intrascendencia de la política a favor de las empresas fue evidente. Como en la Italia de Berlusconi, el modelo del político que representa al pueblo y dirige al país se cambió por el del empresario que representa sus propios intereses y legisla a su conveniencia. Son las sospechas sobre el Grupo Aval.

Banana republic. La política del caos nos llevó a tener dos mandatarios: un presidente en jefe, burlador de la ley, y un subpresidente en funciones que toca la guitarra y se sabe todo Serrat. Y un fiscal que es el abogado del hombre más rico del país. Y un jefe de la oposición de izquierda embargado y acusado de recibir $20 millones en efectivo, cantidad que a los verdaderos corruptos no les alcanzaría ni para aclararse la garganta. ¿No es todo esto muy de república bananera?

Y lo peor. Avianca. Cada vez que alguien menciona un problema con Avianca en cualquier reunión social, todos se abalanzan a contar su propio chasco, cada uno peor que el otro: arbitrariedades, precios astronómicos y ridículos, retrasos. Por cuenta de su pésimo servicio, miles de colombianos que viajamos por trabajo perdimos nuestras citas o reuniones en el 2018, y quienes viajaron por placer llegaron de mal genio a sus vacaciones. Mi récord del 2018: Bogotá -Guadalajara: 36 horas. Más que un viaje a Tokio. Y tengo muchos más. ¿Será una utopía abrir el cielo colombiano a aerolíneas más serias?

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