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El hermoso Huila

22 de enero de 2012 - 06:00 p. m.

Después de muchos años de espera, durante las fiestas de fin de año fuimos por tierra al Huila.

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Yo vengo de la región “donde el verde es de todos los colores”, razón por la cual no me dejo impresionar fácilmente por paisajes y lugares. Pero tengo que reconocer que el Huila es una de las regiones más hermosas que he visitado. ¡Y qué contrastes! Abajo, el calor de la bella llanura y del desierto de la Tatacoa y, luego, la gradual subida al Macizo Colombiano, a la tierra del café, a los incomparables tonos de verde y a los parques arqueológicos, patrimonio de la humanidad, según la Unesco. Nos hubiera gustado quedarnos muchos días para estudiar en detalle la historia de los descubrimientos y los significados de cada uno de los monumentos, ayudados por el magnífico libro de Efraín Sánchez, editado por Villegas. En términos generales, los monumentos están bien preservados y bien presentados, las sendas bien conservadas y los guías son buenos conocedores. En ese sentido, sólo dos señales de alarma: según algunos expertos, hay que cortarle el agua a la formidable Fuente de Lavapatas, pues varias de las figuras que existían cuando la descubrió Duque Gómez están casi desaparecidas. Y, en la Mesita A, es urgente cubrir una tumba que está a la intemperie y en donde se observa una urna funeraria, semillena de agua y pudriéndose, y lo mismo hay que hacer con unos sarcófagos que están expuestos sin preservación en la Mesita B.

Si estos parques estuviesen en Europa, México o Perú serían visitados por decenas de miles de turistas cada año. Aunque el turismo se está recuperando por la mejora de la seguridad, el volumen actual es aún muy pequeño con relación a su potencial. Para aumentarlo, en primer lugar, hay que mejorar las carreteras. Aunque la vía desde Girardot-Neiva está en buen estado, ya no caben los carros, camiones y buses, razón por la cual la doble calzada desde Neiva hacia el norte es de una imperiosa necesidad. Para atraer el turismo del Ecuador, las autoridades del Huila deben exigir la mejora de la vía de Pitalito a Mocoa y de allí al río San Miguel, al igual que la construcción de la variante San Francisco-Mocoa para atraer el turismo que viene desde Nariño y del norte del Ecuador. Y para inducir el turismo del occidente, de Antioquia, de los departamentos cafeteros, del Valle y del Cauca, es urgente mejorar la vía a Popayán, por Isnos, pues dicen que el tramo de unos 100 kilómetros puede tomar hasta cinco horas.

No hay que esperar que se hagan las carreteras para ampliar la pista y las instalaciones del aeropuerto de Pitalito, pedir que se aumenten la frecuencia de los vuelos y, quizá, construir un buen centro de convenciones. La incomparable belleza del valle, el atractivo del clima, la cercanía de los parques arqueológicos, la oferta y variedad de deportes extremos serían un complemento perfecto al creciente mercado de las convenciones. Finalmente, el Huila, al igual que Cauca y Nariño, merece una mayor asignación de recursos del Fondo Nacional del Café, gracias a su creciente importancia en la producción y la calidad de su café. Y todos esos planes serían como arar en el mar si los huilenses no velan por la buena asignación de las crecientes regalías del petróleo. Con esos recursos, con la calidad de sus gentes y con esos paisajes incomparables, el futuro del Huila puede ser muy promisorio.

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