El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Héroes vencidos

14 de noviembre de 2010 - 09:57 p. m.

NO PODÍA TERMINAR EL 2010, AÑO de conmemoración del Grito de Independencia, sin recordar el papel que jugaron mis paisanos, los pastusos, en esos eventos de hace doscientos años.

PUBLICIDAD

A nosotros, la Independencia nos produce sentimientos encontrados. Por una parte, como colombianos celebramos la gesta libertadora y recordamos y honramos a sus héroes como Bolívar, Santander y Nariño. Pero, por otra, sabemos que en nuestra tierra este fue un proceso más doloroso y sangriento que en el resto del país porque una parte muy importante de nuestro pueblo se opuso a la Independencia y hasta dio la vida por defender a la Corona. De esa gesta cruenta, violenta y perdedora, también salió nuestra propia cuota de héroes, como Agualongo y Merchancano. Son héroes, no porque obtuvieron la victoria final, aunque ganaron varias batallas, sino porque, como los héroes de Homero, tuvieron un comportamiento heroico: lucharon como valientes y dieron la vida por una causa que consideraron justa, por más que haya sido una causa perdida.

Sobre estos hechos se ha investigado y escrito mucho argumentado sus causas y sus consecuencias. Hasta la Batalla de Bomboná, el 7 de abril de 1822, y el triunfo de Sucre en Quito, el realismo de Pasto se explica fundamentalmente por ser el último reducto español en el territorio que hoy es Colombia. Pero, a partir de allí y durante dos años más, el pueblo raso y la población indígena continuaron la guerra, no sólo contra los patriotas sino también contra los españoles y criollos a quienes acusaron de traidores. No hay un consenso entre los historiadores sobre las causas de la prolongación del conflicto. Muchos han enfatizado en la pérdida de autonomía de un pueblo que, por la geografía y las distancias, vivió hasta la Independencia casi como una república independiente. Otros autores han dado argumentos semejantes a los que ocasionaron los levantamientos antirrevolucionarios de los campesinos de la Vendée, durante la Revolución Francesa, y que tienen que ver con factores ideológicos y religiosos, o con situaciones relacionadas con la tenencia de la tierra y, en particular, con la política de los patriotas y de la Corona hacia los resguardos de indígenas.

Recordar estos hechos es importante porque, históricamente, fueron muy significativos en el curso del proceso emancipador, demoraron y cambiaron el curso de la campaña de Bolívar hacia el sur. Pero también porque dejaron secuelas que se prolongaron durante décadas y, quizá, hasta nuestros días. Después de la Independencia, en Pasto hubo durante mucho tiempo un sentimiento de abandono y orfandad por parte de “los del norte”, y, en particular, de los gobiernos centrales. Y ese sentimiento alimentó por décadas un fatalismo por un destino que, supuestamente, nos condenaba a ser pobres, aislados y atrasados. Aunque ya superado, no cabe duda de que ese sentimiento fue un impedimento para pensar en grande, para trabajar juntos, para crear empresa, para tomar la iniciativa. Además, este sentimiento que venía de adentro, fue correspondido por la actitud de un país que durante mucho tiempo marginó al sur y también por la burla y guasa de muchos colombianos, ejemplarizado en el llamado chiste pastuso, hoy ya casi desaparecido.

Aunque perdedores en la Independencia, los pastusos no olvidamos a nuestros héroes y sus gestas. Como el mito de esos héroes derrotados sigue vivo y se renueva con cada generación, bien podríamos recordar el verso de Borges inscrito en un muro de la Alhambra: “Vano el alfanje / ante las largas lanzas de los muchos / vano ser el mejor”.

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias