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Información, la mejor inversión

24 de mayo de 2015 - 09:00 p. m.

GRACIAS A LA MEJORA DE LOS TÉRminos de intercambio comerciales durante una década, la gran mayoría de los llamados países emergentes redujo el desempleo, la pobreza y la indigencia.

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Infortunadamente, en Colombia esa bonanza parece no haberse aprovechada para mejorar la gerencia pública, la cual que va hacer mucha falta en épocas de vacas flacas. Algunos ejemplos sirven de ilustración.  Un estudio encontró que un 60% de los subsidios que se otorgaron al sector cafetero se fueron a los cafeteros más ricos, y, según el Banco Mundial, un 39% de los recursos de Familias en Acción se otorgan a familias que no son pobres.  Un principio elemental de la administración asume que, en las licitaciones de cualquier tipo, las reglas de juego deben ser imparciales y que debe existir competencia entre varios participantes, pero, según la Cámara Colombiana de la Infraestructura, un porcentaje muy alto de los contratos de infraestructura de las entidades regionales son diseñados para que se los gane un único proponente. Estos son solo unos pocos ejemplos que ilustran cómo la gerencia pública no funciona adecuadamente, pero, desde hace décadas, son centenares los casos de incumplimiento de metas y fracasos de políticas públicas en los diferentes niveles del Estado y de la administración pública.  Con mucha razón se dice que lo que no está funcionando es la política, que lo que existe es mucho clientelismo y corrupción y que allí reside el problema de la bajísima calidad de la gerencia pública.  Sin duda, la política tiene gravísimos problemas, pero si no se entiende la gerencia pública como un problema en sí mismo, aunque se haga la mejor reforma política, los problemas no se van a solucionar. Por supuesto, para mejorar la gerencia pública hacen falta muchas cosas, pero hay un insumo que es crucial y sin el cual jamás podrá existir una buena gerencia, ya sea en el sector privado o en el público: la información.  La información es a la gerencia lo que es el agua para el pez.  Sin agua el pez muere, sin información jamás habrá buena gerencia.  El problema es que, como señalaron hace medio siglo Musgrave y Peacok, la información es un bien muy peculiar porque, a diferencia de bienes como la ropa o la comida, “está disponible a todos y el uso por una persona no sustrae del uso a otros”.  Es decir, es un bien público y, por lo tanto, el mercado no lo provee adecuadamente y, por ello, en muchas áreas no existe, o es precario o muy asimétrico. En esas circunstancias, si queremos que en Colombia exista una oferta adecuada de registros administrativos, encuestas, censos de tierras, viviendas, catastros, historias laborales, beneficiarios de subsidios, entre muchas otras fuentes, necesitamos que alguien en el Estado reconozca que los sistemas de generación de información que hay hoy en día no están funcionando adecuadamente y que alguien debe apersonarse de esta tarea fundamental del Estado. Si en el Estado central no existe dicha conciencia, otra persona, en algún departamento o ciudad —gobernador o alcalde— podría estar interesado en implementar una revolución en sus sistemas de gerencia pública que se torne en un modelo para todo el país.  Ese gobernador o ese alcalde debería también saber que, en la sociedad civil, hay entidades, fundaciones y personas que están dispuestas a ayudarlo en este propósito.  Por alguna parte hay que comenzar.

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