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Michael Sandel en Colombia

26 de enero de 2014 - 04:11 p. m.

Para inaugurar el Centro de ética de la Universidad de los Andes y asistir al Hay Festival, en Cartagena, visita esta semana nuestro país el profesor Michael Sandel, de la Escuela de Leyes de la Universidad de Harvard.

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Sandel es mundialmente famoso por sus clases sobre la justicia, en las que analiza dilemas éticos concretos a la luz de tres grandes enfoques: el utilitarismo, el liberalismo y lo que define como el enfoque de la virtud y del bien común. Más de mil alumnos llenan el Sanders Theatre, de Harvard, para escuchar sus conferencias, y decenas de miles más lo siguen en internet, en donde es posible descargar sus conferencias sin costo alguno. Sus charlas sobre la justicia fueron publicadas en un libro que ha sido un best-seller mundial y a Colombia viene a hablar sobre su más reciente título: Lo que el dinero no puede comprar: los límites morales del mercado. Fundamentalmente, lo que Sandel plantea es que, en los últimos 30 años, el dinero y el mercado han penetrado en unas esferas de la vida personal, la familia y la vida cívica que están haciendo mucho daño. Por dos razones. Primero, porque al reemplazar en muchos campos al esfuerzo personal, a las convicciones, al turno o al mérito, el dinero está ampliando las diferencias sociales y económicas. Y, segundo y quizá más importante, el mercado muchas veces corrompe los bienes o las prácticas sociales que penetra. No un televisor o un par de zapatos, pero el mercado sí corrompe, por ejemplo, la política cuando ésta deja de ser el espacio para debatir los más altos intereses de la Nación y elegir a las personas más capaces y meritorias, para convertirse en un mercado de votos por plata o por puestos o por contratos. Hemos pasado de una economía de mercado a una sociedad de mercado. El profesor Sandel no es muy concreto en políticas y propuestas para enfrentar esta avalancha del mercado. Básicamente, lo que formula es que abramos espacios de debate y de discusión, con dos fines primordiales. Primero, para valorar, caso por caso, el daño que pueda hacer el mercado en la práctica social que afecta. Y, segundo, estos debates pueden ser una forma para renovar y regenerar la política.

Porque, según él, tanto o más grave que el triunfalismo del mercado de los últimos 30 años ha sido el deterioro de la deliberación pública y el descrédito de los actores políticos. Para Sandel, en una sociedad justa es inevitable hacer juicios sobre los bienes y las prácticas sociales en las que creemos. El utilitarismo, según él, no nos sirve porque hace de la justicia y de los derechos un problema de cálculo, no de principios. El liberalismo es en alguna medida incompleto porque circunscribe la justicia a muy pocos principios, como la autonomía y la libertad de escoger. Lo que propone es institucionalizar un debate para razonar juntos sobre el significado del bien común y una cultura pública que acoja las diferencias que inevitablemente siempre van a emerger. Al hacerlo, también está proponiendo una regeneración de la política como una forma para honrar a los partidos, grupos y personas que mejor deliberan sobre el bien común y a los que sobresalgan en sus virtudes cívicas. ¿Puede alguien dudar de la relevancia de estas ideas para Colombia?

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