CON EL PASO DE LOS DÍAS SE VAN HAciendo evidentes las verdaderas intenciones que tuvieron los Kirchner y el estrecho círculo que gobierna la Argentina al estatizar el régimen pensional privado.
Dentro y fuera de ese país, existe prácticamente ya un consenso en el sentido de que el Estado argentino tiene graves dificultades para cumplir con los vencimientos de la deuda, que necesita urgentemente la caja para cubrir también gastos corrientes, pero también que el gobierno necesita aceitar la maquinaria para las elecciones del próximo año. Al no poder subir los impuestos a los agricultores, la pareja gobernante pensó que lo que podría hacer era expropiar los ahorros de los trabajadores para su jubilación. Al entrar a hacer parte de los ingresos corrientes del gobierno, los fondos privados podrán ser utilizados para cubrir los vencimientos de la deuda y para otros propósitos que dicta la necesidad de mantener el esquema populista de la pareja de gobierno. Si el Congreso aprueba este proyecto de ley, el gobierno dispondría de un acervo acumulado de más de treinta mil millones de dólares y unos flujos anuales de cuatro mil millones.
O eso era lo que creyeron Néstor Kirchner, su esposa Cristina y Sergio Massa, el jefe de gabinete, quienes fueron los que tomaron esta decisión. Porque ya comenzaron a aparecer fisuras aun entre los diputados peronistas al enterarse de que la medida no estuvo precedida por estudios que la justificaran. Es un hecho que no pasó por el consejo de ministros para su discusión y que hasta el ministro del área económica se enteró de esta decisión por los medios de comunicación.
Además, la bolsa de Buenos Aires se desplomó un 20% en dos días y la tasa de interés de la deuda subió a dos mil puntos básicos sobre la tasa del Tesoro norteamericano. La desconfianza se ha apoderado de los inversionistas argentinos y extranjeros y el daño que el gobierno le ha hecho a la economía es inmenso y puede ser irreversible. Un economista británico dijo que la señora Fernández de Kirchner se metió en su propia ataúd. Ante la pérdida de credibilidad y confianza en el gobierno, comienzan a circular en Buenos Aires todo tipo de rumores que agravan, aún más, la situación de la economía y la gobernabilidad.
Se dice, por ejemplo, que el gobierno pretende comenzar a ejercer control de aquellas empresas privadas en donde los fondos de pensiones tenían participación accionaria, pues ahora el Ejecutivo podría nombrar sus propios representantes en sus juntas directivas. Quizá más pernicioso, ha comenzado a circular la versión de que el gobierno tratará de ahogar financieramente a los gobernadores y jefes de gobierno de la oposición, cuyos gobiernos habían emitido deuda que había sido adquirida por los fondos de pensiones y, que de ser aprobada la estatización, pasaría a control del Ejecutivo. Se menciona, por ejemplo, que no se hará extensión automática de la deuda emitida por un providencia, de una que está a punto de vencer, a cuyo jefe de gobierno se exigiría el pago inmediato de unos US$400 millones.
Para un gobierno que se define como peronista es también muy amargo que esté circulando ávidamente en internet un video de un discurso de Perón, en 1973, en el que rechaza enfáticamente los sistemas previsionales estatales. Como en el caso de los impuestos a los agricultores, la suerte de los ahorros de los trabajadores está ahora en manos del Congreso. Esperemos que tenga la inteligencia y sensatez que no ha salido de la alcoba de la pareja gobernante.