Pasadas las elecciones parlamentarias, se ha definido el panorama para las elecciones presidenciales.
Contrario a lo que argumentaban la mayoría de los analistas políticos y quienes defendían el voto en blanco, hay un claro y definido abanico de posibilidades. Sí hay por quién votar. Hasta el momento existen dos candidaturas situadas a la derecha, una situada a la izquierda y otras dos opciones que tienden más hacia el centro del espectro político.
¿Qué va a definir el resultado electoral? En mi opinión, serán las siguientes consideraciones. Primero, tendrán más favorabilidad quienes logren conquistar el centro del espectro político. Colombia ha sido casi siempre un país moderado, que abomina los saltos al vacío y los cambios abruptos. En ese sentido, la ventaja la podrían llevar las candidaturas que eviten ser señaladas como extremistas, ya sea de derecha o de izquierda. Segundo, más allá de las propuestas específicas de cada programa, la Presidencia se definirá por la credibilidad que generen las propuestas para modernizar el país. Existe la sensación de que Colombia es un país con muchas posibilidades, pero que, de alguna manera, está metido en una camisa de fuerza de un sistema político obsoleto y diseñado para un país que ya no existe. El mismo sistema electoral es una expresión de esa situación. ¿Cómo es posible, se pregunta mucha gente, que se haya tenido que anular el 10% de los votos en las elecciones parlamentarias? ¿Cómo es posible que no se haya podido diseñar bien algo tan elemental como un tarjetón de votación? Tercero, consistente con la necesidad de modernizar el Estado, el equipo para gobernar que propongan los candidatos y candidatas será un factor definidor de las elecciones. Dicho equipo deberá reflejar a las nuevas generaciones, la creciente importancia de las mujeres y las diferentes regiones del país. Después de todo, Colombia muestra el índice de dispersión poblacional más alto de América Latina y es el país en donde el peso poblacional de la capital es el más bajo de toda la región. Cuarto, la Presidencia también se definirá, naturalmente, por el programa de gobierno. Dado que los temas macroeconómicos, como la inflación, las tasas de interés o los equilibrios fiscales y de balanza de pagos, están mas o menos bien, la discusión girará en torno a temas más estructurales. A mi modo de ver, ellos son: la calidad de la educación, la infraestructura, la justicia, la informalidad laboral y la modernización del sector agrícola. Sobre casi todos estos temas, varios de los candidatos y candidatas ya han comenzado a dar sus opiniones, pero, hasta ahora, ninguno ha opinado sobre una reforma para un Estado eficiente, transparente, rendidor de cuentas y sujeto al escrutinio de los ciudadanos. Colombia está en mora de llevar al Estado las mejores prácticas de gerencia y administración, como lo hacen los países europeos y, más cercano a nosotros, el Perú. Algunos de estos países han mostrado que es posible contar en el Estado con sistemas de planificación de recursos —tipo ERP—, que son sistemas de información que integran y manejan los procesos y etapas que componen los diferentes módulos de funcionamiento del Gobierno y de los otros poderes públicos. Sobre todos estos temas, tenemos que exigir debates amplios, bien estructurados y en horarios triple A de los canales nacionales de la televisión. Porque, no cabe duda, sí hay a quien escoger.