La Universidad Nacional fue torpe con periodistas de la revista VICE, y su oficina de comunicaciones habría podido causar una violación a la libertad de prensa.
Mi sentido de la libertad de prensa se alarmó cuando leí el último párrafo de un reportaje escrito por la periodista Verónica Ucrós, que fue publicado en el portal de internet de la Revista VICE, y que trataba sobre la presencia de encapuchados en la Universidad Nacional de Bogotá:
“VICE intentó por varios medios obtener una entrevista con fuentes oficiales de la Universidad [Nacional], cosa que no logró. La única respuesta que recibió decía por escrito que la oficina de prensa no comprendía por qué había dos periodistas haciendo reportería en el campus sin previa autorización”. (Ver: “No eran los encapuchados de siempre”. http://www.vice.com/es_co/read/no-eran-los-encapuchados-de-siempre)
Extrañado por la respuesta de la Universidad Nacional a una actividad que es legítima en una universidad pública, solicité a VICE que me aclarara el episodio. La revista explicó que durante el proceso de hacer el reportaje, el editor había escrito a la Universidad Nacional preguntando si podían hablar con alguien que diera alguna explicación oficial con respecto al tema de los encapuchados. El editor escribió a la oficina de prensa diciendo:
“Tengo a dos periodistas en la Universidad Nacional en estos momentos investigando unas denuncias aparecidas ayer por Facebook, y ellos necesitan sentarse a hablar con una voz oficial de la universidad. El asunto es urgente, pues queremos publicar lo recogido durante todo el día, lo más pronto posible. ¿Habría forma de que ustedes los recibieran hoy?”.
Una funcionaria de la oficina de prensa dio la respuesta que sorprendió a los periodistas de VICE:
“No entiendo porqué dices que tienen a dos periodistas en la Universidad Nacional. Cualquier medio de comunicación debe solicitar por escrito a la oficina de prensa el ingreso a la Universidad Nacional, esto previa conversación con las fuentes que van a entrevistar”.
Quise confirmar con la oficina de prensa de la Universidad Nacional que esta era, en efecto, la posición oficial de la institución:
“Creo que hay una desinformación”, dijo la funcionaria de la oficina de prensa. “El permiso lo da la sede Bogotá a través del Vicerrector. Una vez él aprueba, en prensa se diligencia la referencia de equipos y personal periodístico que ingresa”.
A pesar de que ella afirma que hubo desinformación, a mi parecer no la hubo. Al contrario: parece haber confirmado que el protocolo es, en efecto, que los periodistas deben tramitar su ingreso. Por este motivo hablé con el Coordinador Legal de la Fundación para la Libertad de Prensa, Emmanuel Vargas, compartí verbalmente estos cruces de correos con él, y le pregunté si este protocolo violaba la libertad de prensa.
“Sí”, dijo Vargas. “La Universidad Nacional es pública y los periodistas tienen derecho a hacer reportajes allí sin tener que solicitar el permiso de la Vicerrectoría. Además, el registro de equipos con fines de seguridad no puede ser una restricción para el periodista y no puede ser un requisito para que no entre”.
Escribí de nuevo a la oficina de prensa explicando que, desde la FLIP, confirmaban que sus protocolos violaban la libertad de prensa. La funcionaria me remitió a Jaime Sranky, el director de UniMedios, la unidad de medios de comunicación de la Universidad Nacional.
“Hay algo de desinformación”, dijo Sranky. “Esta institución, prácticamente como ninguna otra, abre las puertas. Es absolutamente transparente. Lo que solicitamos es que previamente haya contacto con las fuentes, para que ellas puedan recibirlos y los periodistas no pierdan tiempo. Tenemos que tener una consulta previa con funcionarios y que estén de acuerdo con la entrevista. Con ese contacto avisamos a vigilancia que vienen con equipos y cámaras para que vigilancia no entorpezca la entrada. No tenemos ningún inconveniente con permitir el ingreso a periodistas. Queremos facilitar el proceso de consulta”.
Compartí con Jaime Sranky el correo electrónico que recibió VICE como respuesta a la solicitud de entrevista. Su posición ante el mensaje fue: “En esos términos de solicitar por escrito la entrada a periodistas, parece muy salida de tono la exigencia”.
Así, Sranky aclaraba que el procedimiento que se había presentado como protocolo de la universidad no era un protocolo, ni era obligatorio para el periodista seguirlo. Sin embargo, creo que la oficina de prensa pensaba que el procedimiento sí era obligatorio, y según interpreto de este episodio, donde hay “algo de desinformación” es entre los funcionarios de la oficina de prensa.
Es importante que esto se aclare, pues de permanecer esta confusión pueden violar la libertad de prensa sin saberlo. Hubo torpeza administrativa y entre los funcionarios no está clara la posición oficial de la Universidad Nacional hacia el ingreso de periodistas.
Espero que este episodio y esta columna ayuden a corregir el problema. Mi intención no es señalar a alguien con un dedo acusador, sino reconocer el eslabón de la cadena donde se produjo el error y contribuir para su solución.
Twitter: @santiagovillach