En Colombia pasó relativamente desapercibida la Cumbre de líderes del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC), evento que tuvo lugar hace un par de semanas y que reunió a presidentes de 21 naciones, con figuras como Barack Obama, Dmitri Medvédev y Hu Jintao.
Para dimensionar la magnitud de la responsabilidad de la inserción de Colombia en Asia Pacífico, debería recordarse que un grupo de 14 economías, integrado por China, Japón, Hong Kong, Taiwán, Corea del Sur, Malasia, Tailandia, Singapur, Australia, Nueva Zelanda, Indonesia, Vietnam, Filipinas y Brunéi, se constituye en la región más próspera del mundo, con una participación en el PIB mundial ajustado por poder de compra cercana al 28%, por encima de la UE (14,8%) e incluso de los países del Nafta (24,1%). Esta gran concentración de riqueza se sustenta, no sólo en su enorme mercado compuesto por más de 2.100 millones de habitantes, sino en su desempeño productivo en los últimos años (tasas de crecimiento promedio anual del 6,8% a lo largo de la última década).
Algunos de nuestros vecinos han logrado avances significativos en este propósito. Chile y Perú establecieron acuerdos de inversión con países del Asia Pacífico desde la década de los noventa; se han integrado al APEC desde 1994 y 1998, respectivamente; al tiempo que han consolidado flujos de comercio de doble vía muy importantes en el presente, gracias a la aceleración de acuerdos comerciales durante la primera década del siglo XXI.
No se puede negar que Colombia ha realizado esfuerzos por ingresar en el APEC, que se han visto truncados por la moratoria para el ingreso de nuevos países que este organismo ha mantenido desde 1996. Sin embargo, es fundamental apelar al pragmatismo y fortalecer nuestras estrategias de acercamiento bilaterales y multilaterales, sin renunciar al interés por hacer parte del APEC. En este contexto, resulta de la mayor trascendencia el impulso que se le ha dado al Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) en la cumbre de Honolulu.
Al margen de la discusión de si el TPP es exclusivo para las economías que hacen parte de la APEC, es imperativo que Colombia, desde ya, inicie una agresiva gestión para hacer presencia en este escenario y evitar a toda costa quedar condenados al ostracismo en el Asia Pacífico.