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‘Déjà vu’

05 de diciembre de 2011 - 06:00 p. m.

Los científicos utilizan la expresión déjà vu o paramnesia para señalar la sensación de que lo que estamos viviendo en el presente ya lo hemos vivido en el pasado.

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Algo similar experimento por estos días al volver sobre las realidades del país y los anuncios gubernamentales.

Tal vez el mejor ejemplo sea la sensación de que poco se ha hecho en la sabana de Bogotá, después de la segunda ola invernal en menos de un año. Aunque también se ratifica en la realidad que, con excepción de las obras temporales del Canal del Dique, que por ahora funcionan, los estragos de la nueva ola resultan casi idénticos en el resto del país.

Confirmo entonces que, como hace un año, los actuales líderes de Cundinamarca más parecen expertos del Ideam, al anunciar impotentes nuevas dificultades, que funcionarios responsables de las lecciones aprendidas. Entre tanto, el Ministerio de Transporte, otra vez convertido en agencia de derrumbes, anuncia una nueva estrategia, el plan cinco mil kilómetros, para resolver, “esta vez sí”, los cuellos de botella de la competitividad del país.

Recuerdo también que hace casi una década, el gobierno entrante exponía las bondades del “Estado comunitario” para lidiar con índices de pobreza e inequidad explosivos en el contexto de América Latina. Nueve años después, ni siquiera el ajuste técnico de las cifras permite observar avances comparativos destacados en estas materias.

El actual gobierno diseñó un plan de desarrollo que recibimos con elogios desde estas páginas. Pero un año después, su estrategia estrella, el proyecto reglamentario del nuevo sistema general de regalías, amenaza con desdibujarse en el Congreso, como consecuencia de una ruleta de negociaciones de difícil vaticinio; de desafíos en la construcción de capacidades en las regiones; y de dificultades en la coordinación, que no son nuevas, entre ministerios. Para no hablar de los ajustes anunciados en el sector de la salud, en medio de deficiencias que hoy comprometen por igual a públicos y privados.

Tengo entonces un nuevo déjà vu: mi lectura de hace algunos años de Albert Hirschman, quien en su obra cumbre de 1958, la Estrategia del desarrollo económico, señalaba que sólo las naciones con visión de largo plazo y determinación para avanzar en sus metas logran superar la trampa del subdesarrollo. Mientras tanto, nuestro país, como en el mito de Sísifo, sigue ocupado en un nuevo intento para empujar la piedra hasta la montaña.

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