El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Belleza mafiosa

30 de julio de 2010 - 10:34 p. m.

ALGUNOS DÍAS DESPUÉS DE HABER sido rociada con ácido clorhídrico, María Fernanda Núñez rechazó la propuesta de representar al departamento de Norte de Santander en el Concurso Nacional de la Belleza.

PUBLICIDAD

Aunque sus quemaduras en el rostro han sanado, el no contar con un veredicto judicial la hace temer por su vida. “Me preocupa y me aterroriza el hecho de poder ser atacada nuevamente”, manifestó la nerviosa cucuteña, quien también expresó su firme deseo de concentrarse en los últimos semestres de Ingeniería Civil que le restan por cursar.

Si lo suyo es la tranquilidad, hace bien María Fernanda en tomar distancia de los reinados. Es innegable que este complejo mundo de lentejuelas, siliconas y envidias fue permeado por la ilegalidad y la violencia hace ya muchos años. Tal y como narran numerosas telenovelas y miniseries dedicadas a retratar la cotidianidad de los narcos y allegados, los más de 30 certámenes de belleza nacionales y regionales son frecuentemente “arreglados” por quien tenga mayor poder adquisitivo. A la reina se le compra su propia corona, dicen por ahí.

Desde el concurso “Miss Piel Dorada”, hasta la “Elección de Soberana de los Valles Mesotérmicos”, pasando por el reinado de la piña, la leche o la jalea, todas las pugnas regionales son susceptibles de presiones mafiosas. Ríos de dinero son empleados no sólo para construir tetas y arreglar narices, sino para sobornar jurados e intimidar rivales. Los reinados de belleza se convirtieron en un escenario más de lucha entre hombres fuertes. Criminales emergentes y bandidos profesionales miden su fuerza a través de los cuerpos y los moños de las señoritas.

En días pasados la historiadora Tere Calderón dijo a la revista Semana que las reinas de belleza son un importante símbolo de la “nación colombiana”. Creo que tiene razón.

acevedo.tatiana@gmail.com

Conoce más
Ver todas las noticias