Hay preocupación en Tolima, en el centro-oeste del país, por el incremento de casos de dengue. La Secretaría de Salud departamental reveló que en lo corrido del año 2019 se han reportado alrededor de 12.000 pacientes. La población más afectada se encuentra en el rango de 5 a 19 años de edad, pero la cantidad de reportes varía de acuerdo al municipio.
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Hacia el norte, en los municipios de Bolívar se reportan 2.319 casos confirmados. Únicamente en Cartagena, que tiene 971.592 habitantes, van casi 1.000 casos. Al sur, Leticia, otra capital departamental con muchos menos habitantes (42.280), lleva 1.713 casos de dengue. Jhon Jairo Acuña, padre de una niña de seis años que fue trasladada desde Leticia a Cali para ser tratada en una unidad de cuidados intensivos, denunció ante una emisora la “inoperancia” de la administración departamental que “se quedó quieta”. “Solo en mi cuadra ocho personas tienen el virus, y literalmente el que no tenga dengue en Leticia no está de moda”, añadió.
En San Gil y Socorro, anclados en el nororiente nacional, van más de 650 casos posibles de dengue. Santander, explicó uno de los profesionales de la Secretaría de Salud, “es el sexto departamento con más casos en Colombia, aunque algunos como Chocó están en condiciones peores”. Caracol Radio, que por ahora es el medio nacional que tiene los oídos pendientes de la epidemia, informó recientemente que en todo el país se han presentado más de 98.739 casos confirmados de dengue: 15.231 en el departamento del Meta, 10.834 en Tolima, 9.336 en Huila y 7.815 en Santander. La mitad de los pacientes presentan signos de alarma y al parecer Amazonas, Arauca, Atlántico, Huila, Tolima, Santander y Bolívar son los departamentos más afectados. Según el último boletín epidemiológico, 54 % de los casos de dengue grave se presentaron durante esta última semana en Neiva, Villavicencio, Sincelejo y Cúcuta. Por la enfermedad han muerto 66 personas.
Pueden ser muchos más casos, debido al subregistro. Durante la epidemia de zika de hace algunos años, que afectó de manera desproporcionada a la isla de San Andrés, cientos de familias de la población raizal prefirieron tratar las dolencias en casa y con Dolex. Esto por la falta de hospitales y de confianza en el sistema de salud. Lo mismo sucedió en Buenaventura, donde el estado crítico del hospital municipal es una noticia vieja.
La ecología particular del Aedes aegypti favorece su abundancia en las zonas calientes y urbanizadas. Estos zancudos, que se reproducen en agua almacenada y estancada y necesitan densidad humana para alimentarse, son los principales vectores del dengue, el chikunguña y el zika. Investigaciones han advertido que el cambio climático podría aumentar la proliferación del zancudo. Estas enfermedades en Colombia están íntimamente relacionadas con el mal servicio de agua potable: el Aedes aegypti se cría en el agua que familias almacenan cuando no reciben agua regularmente. Casi siempre estas familias son aquellas de menores ingresos, en barrios donde la infraestructura es vieja o inexistente. Pese a que el dengue tiende a no derivar en casos de gravedad, los síntomas son duros y adultos y niños pierden días de colegio y trabajo (ingresos). Así, el dengue, por común y familiar que suene, no solo refleja una situación socioeconómica sino que la refuerza.
Ante las circunstancias, autoridades de salud insistieron en que nada es novedad. “La situación la hemos previsto desde mucho antes que comenzara y es por esta razón que el ministro ha hecho no uno sino varios anuncios de seguimiento público al respecto. Es fundamental reiterar que estamos en un año epidémico para esta enfermedad, que se repite de manera cíclica en Colombia cada tres años”.