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El aguacate

15 de febrero de 2012 - 06:00 p. m.

Rechazo tajantemente la demanda por calumnia e injuria interpuesta por Carlos Mattos contra el periodista Óscar Collazos.

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Entablando una denuncia judicial, que no tiene bases para progresar, Mattos intenta intimidar, con evidente arrogancia, a Collazos. Sin embargo, comprendo de dónde viene la rabia del empresario cesarense.

Aunque ahora se diga que Mattos está tratando de evitar futuras acusaciones de corrupción, las columnas que lo indignaron no esbozan ninguna denuncia específica, ni señalan comportamientos delictivos precisos. Por el contrario, fueron columnas de intensa burla e insinuación. En el caso de Collazos, el escrito es una reflexión en abstracto sobre “los símbolos exteriores de la riqueza y la manera como se simplifican los métodos para obtenerla”. Y en los casos de Duzán y Samper, se trató de columnas abiertamente prejuiciosas y clasistas, que refuerzan la distinción entre la plata vieja (y “de tradición”) y la plata nueva, antiestética, de los “recién venidos a más”.

De acuerdo con el argumento de Duzán, los nuevos ricos son esencialmente gente ridícula, bruta y “sin pudor”. Según este razonamiento, es reprochable que, ante las preguntas burlonas y condescendientes de una periodista española, Mattos quisiera exhibir los frutos de su “trabajo y buena suerte” —pues, como afirma Duzán, tiene tanto “mal gusto” que no puede ser inteligente—. Y es reprobable que muestre con orgullo su pinta nueva, su ascensor de madera, su comedor medieval, su cuadro de un aguacate. Elegantes son, en cambio, “los millonarios de antaño”, gente que no tuvo que leer la urbanidad de Carreño porque lleva la distinción en la sangre, gente sin pinturas de aguacates y cuyas casas, de todas formas, aparecen en Axxis.

Si bien es cierto que la judicialización de la opinión no es el camino, también lo es que la manera como Mattos fue descalificado por no poseer el capital cultural suficiente —por “igualado”, “guiso” y “nuevo rico”—, evidencia mucho de lo que está mal en este país.

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