EN UNA ORGANIZADA MOVILIZAción los estudiantes de los colegios de Cumaribo, Vichada, se tomaron la Alcaldía y la pista de aterrizaje del municipio, afectando incluso la operatividad del aeropuerto.
Rechazan la disposición de la Secretaría de Educación del departamento que concluye unilateralmente el contrato de más de 50 años con el Vicariato Apostólico. Esta jurisdicción de la Iglesia católica, que venía ocupándose de la enseñanza pública en Vichada desde la primera mitad del siglo XX, será reemplazada en sus labores por las administraciones municipal y departamental. Los más de 1.500 jóvenes tienen un motivo específico para oponerse: no confían en el Estado, prefieren la Iglesia. El argumento de los jóvenes es sencillo: si la Gobernación no es capaz de atender las necesidades en salud o seguridad, mucho menos podrá ocuparse de la educación. Y tienen la razón. El proceso de laicización/nacionalización de la escuela, inaugurado en el centro del país durante el primer gobierno de Alfonso López Pumarejo, no beneficiará en esta ocasión al estudiantado. Las frágiles estructuras públicas del departamento, desbordadas y penetradas por la actuación de paramilitares, bandas criminales, narcos y guerrillas, no parecen ser las indicadas para asumir la educación. Basta con leer la prensa de las últimas semanas. Mientras tropas del Ejército desmantelan una gigantesca infraestructura de procesamiento de cocaína se consolida la banda Erpac, que exporta la coca desde Puerto Carreño a Venezuela. Al mismo tiempo, alias Carancho llena el vacío de poder dejado tras la muerte de Cuchillo, quien, entre otras cosas, proveía a campesinos, colegios y juntas comunales de víveres, neveras y televisores. Vichada es declarado, también, uno de los cuatro departamentos más pobres del país y Cumaribo es escenario del secuestro, a cargo de las Farc, de 22 funcionarios de la South Exploration American. En Vichada el Estado colombiano, que lo que genera es desconfianza, no copa, pues, el territorio ni las expectativas. Habrá que ver quién gana y quién pierde con la “Gran Apuesta por el Desarrollo Rural, Agropecuario y Tecnológico del Orinoco”.