CUANDO LEÍ LA NOTICIA SOBRE amenazas contra estudiantes de la Universidad Industrial de Santander, por cuenta del paramilitarismo, creí que me había equivocado y estaba leyendo el periódico de 2007 (¿o de 2009?, ¿2008?, ¿2010?).
Los mismos párrafos, calcados año tras año. Los mismos antecedentes: agresivos mensajes electrónicos, avisos explícitos en los baños de la Universidad, amonestaciones verbales en vivo transmitidas por parejas de hombres en moto. En síntesis, cuatro grandes oleadas de intimidación, dos en 2007, una en 2009 y otra en 2011, para un saldo de 49 miembros de la comunidad universitaria amenazados de muerte. La campaña intimidatoria en la UIS no es nueva. Exageran los que piensan que coincide con la llegada de Alberto Camacho Pico a la rectoría. Sin embargo, también es cierto que desde su elección en 2006 (y su reelección en 2009) Camacho ha sido fuertemente cuestionado por los estudiantes. Y ahí sigue, de cualquier manera, la conversación que sostuvo con un presunto paramilitar en la que se apalabraba la entrega de una lista de estudiantes y trabajadores. Entre tanto, Ivonne Suárez, profesora del Departamento de Historia que lideró la movilización contra el rector y que ha recibido sentencias de muerte en todas sus modalidades, indagó en la seccional de la Fiscalía en Bucaramanga por las múltiples denuncias que ha interpuesto. Pero nada. La justicia no avanza. Cuatro años después de las primeras amenazas ya nadie sabe a quién acudir. No se tiene una pista, no se atisba un indicio. Y las amenazas continúan. ¿Contra quién? Contra los que siguen “los pasos de izquierda”, que es como se refiere el presunto paramilitar, con una lógica que debiera preocupar hasta a sus jefes, a “la gente que no está produciendo bien, sino está generando mal”. ¿Y cuáles pueden ser “los pasos de izquierda” en una comunidad estudiantil en la que, como en otras universidades, la estigmatización es tan frecuente? ¿Ser líder? ¿Organizar? ¿Opinar? ¿Preguntar? (¿Caminar?). La actitud despreocupada de las autoridades puede estar sustentada en el hecho de que ninguna de las amenazas recientes se ha materializado. Deben estar esperando a que alguna se cumpla.