REPUTADAS SEÑORAS,
Soy un guatemalteco avergonzado por tener el presidente en la cárcel acusado de ladrón, y entonces me pregunto si el corrupto nace o se hace. ¿Qué piensan ustedes? ¿Tendrán razón los Nule cuando dicen que la corrupción es inherente al ser humano? ¿Ustedes cobran por sus consejos?Atentamente, Aicardo Arjona. Querido amigo, Por su letra vemos que también tiene vena artística. A Tola y yo nos facinan las canciones de su hermano Ricardo. ¡Qué letras tan propositivas! Dígale que nunca cambie. Con la ayuda de mi nieto Jáker Albeiro nos metimos en la Internel y comprobamos patentico que la corrución es más vieja que la panela y comenzó con Adán y Eva. Pues sí: Nuestro Señor les alvirtió que no fueran a comer manzanas del árbol prohibido porque las tenía encargadas, y más sin embargo jartaron. Dice Gúgol que el primer caso de corrución de la historia fue en Egipto, en el reinado de Tutankamón, más de mil años antes de Cristo, cuando estaban costruyendo unas tumbas y se quedaron sin presupuesto y las tuvieron que dejar en punta, con forma de pirámide. Después el mismo Cristo fue testigo de la corrución oficial cuando fue clavado en una cruz de madera ordinaria y Pilatos la facturó como de nazareno. Los berriondos romanos lo tenían grueso pa corrutos, pero robarle al erario era mal visto y tenía dos castigos: el esilio o el suicidio. Quitaron el suicidio cuando los suicidas se empezaron a endeudar antes. Y los griegos no se quedan atrás: Sócrates era el tesorero de una natillera de sus discípulos Platón y Aristóteles, y cuando ellos le reclamaron los ahorros Sócrates les dijo: Solo sé que nada sé. En la edá media la Iglesia insistía en que robar era pecao y entonces los corrutos destinaban parte del botín a comprar indulgencias, que algunos obispos les fiaban con el sistema del gota-gota. En la revolución francesa se supo que Robespier, llamado el Incorrutible, dejaba que su mamá despescuezara los piscos en la guillotina oficial. Los funcionarios españoles fueron los inventores de la picaresca española, que era la habilidá de robar con ingenio. Sus colonias heredamos la costumbre de robar, pero sin ingenio. A propósito, querido guatelmanteco, su presidente tiene que ser demasiao ladrón pa que un Congreso “banana” lo haiga rumbao. Nos despedimos con esto que dijo un tal Tocqueville: “En los gobiernos aristocráticos, los hombres que acceden a los asuntos públicos son ricos y sólo anhelan el poder; mientras que en las democracias los hombres de Estado son pobres y tienen que hacer su fortuna”. Tus tías que te quieren, Tola y Maruja Posdata: No te robamos más tiempo.