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Contestan Tola y Maruja

16 de mayo de 2015 - 09:00 p. m.

Fumigadas señoras, soy un procurador general preocupado por la salud de los consumidores de clorhidrato de cocaína y por eso me llena de santa ira que suspendan la fumigación con glifosato para matar la mata que mata: la maldita coca.

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¿Qué piensan ustedes? ¿Cierto que podríamos fumigar también a los ateos, abortistas y eutanasistas? ¿O sería mejor legalizar ese polvo mortal y repartirle dosis gratis a la población LGBTI?
Atentamente,

(No firmo para que después no digan que ando en campaña con mi lema: “Democracia y glifosato para todos”).

Querido caverno,

En su letra vemos que prefiere las vocales cerradas. Usté también cae en la bendita moda de decirle elegebeteces a los voltiaos. Qué es esa pendejada de usar una sigla que muchos no sabemos ni qué quiere decir.

Tenemos entendido que L son lesbianas, que nosotras conocimos como machorras. G son los gueyes común y corrientes, los mariposos. B son bisesuales, que les gusta de res y de marrano. T quizque son trasesuales, ¿o sea que se trastean de seso?

La I son intersesuales, ¿son acaso los gueyes de modito que no van a moteles sino que pagan en el Inter? Y ahora quieren sumarle la A de “asesuales”, que son esas personas que no les interesa el seso pa nada, como nuestros maridos Ananías y Perucho.

Yendo al glinfosato, estamos de acuerdo con usté, aunque somos conscientes que ese veneno puede causar daños en los seres vivos, como la vez que le cayó en la cara al dotor Valencia Cossio o cuando le emparamó la cocorota al fiscal Montealegre.

También sabemos que puede producir malformaciones congénitas, como la candidatura de Hollman Morris que nació sin pies ni cabeza. O la barba de Argelino Grazón, que le está naciendo toda garrapastrosa.

Dicen que inclusive puede generar malformaciones ideológicas: niños que nacen en hogares liberales pero con mentalidá goda, como el caso de José Odulio. O criaturas que vienen al mundo sin sentido de la orientación política, como Roy Barreras.

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Sabemos del peligro del glinfosato en los seres humanos: muchachitas que en la pubertá no les salen barros sino bigote, como Clara López. O pelaítos que nacen sin sonrisa, como Rafael Pardo. O que nacen sin votos, como Pachito.

Nos contaron el caso de un niño, hijo del presidente de Interbolsa, que nació con el cuello blanco. Y un magistrao de la Corte Costitucional que salió del útero materno con la ética completamente atrofiada y un gusto desmedido por comer tierra.

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Los ecologistas mamertoides vociferan que el veneno destruye también las frutas y las flores: mejor, se matan dos pájaros de un tiro porque es entre los cargamentos de estos productos que los mafiosos esportan la maldinga droga.

¿Que también acaba con los animales? Queliace que mate dos o tres mulas, seguramente mulas del narcotráfico. Y caerá también algún perezoso, que bien merecido lo tiene por no correr a tiempo… Y alguna lora cómplice, que sabiendo hablar no denunció.

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Y si a punta de lloverle químicos se acaba la selva, maravilloso: ¿no es detrás de tanto rastrojo que se escoden los hijuemadres narco guerrilleros?

De modo, querido mojigato, que cuente con nosotras pa pedir que siga el aguacero de glinfosato, al fin y al cabo los perfudicaos son unos pobres muertosdiambre que ni cédula tendrán pa votar por sumercé.

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Tus tías que te quieren,

Tola y Maruja
 

Posdata: Apoyamos al ministro de Defensa que dijo que buscarán otra sustancia pa rociar los campos, que él pone a disposición su gomina. 

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