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Contestan Tola y Maruja

23 de mayo de 2015 - 09:00 p. m.

APRECIADAS CAMARADAS,

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Yo era de una familia distinguida y ejercía como gerente de un banco, pero tomé la determinación de volarme con la caja fuerte y meterme al monte. Ahora purgo una pena infinita en Estados Unidos y mis compas guerrilleros piden mi libertad. ¿Qué piensan ustedes? ¿Me recomiendan volver a Colombia, o eso por allá sigue muy peligroso? ¿Me conviene más quedarme de dummy en La Habana?
Atentamente,

Simón Trinidad

Querido bandido,

Por su letra notamos que escribe en ráfagas, y parece un tipo preparado… No sabemos preparado pa’ qué, pero preparado. Nos dice que proviene de una familia de modito, ¿de cuáles Trinidá viene siendo?

Primero que todo lo felicitamos porque recapacitó y abandonó el ramo bancario, donde lo esperaba un destino tuquio de pesares: desalojar viudas hipotecadas, embargar pobres oficinistas apachurraos por los sobregiros y mandar a “jurídica” a pequeños empresarios horcaos por los intereses…

Hubiera seguido usté por ese camino torcido de ejecutivo yupi y habría terminado, toque madera, dueño de una “pirámide” o, pior, contratista del Distrito. Déle gracias a Nuestro Señor que lo iluminó y lo apartó de esa ruta agria y malvada.

Nosotras francamente le recomendamos que se quede en la cárcel gringa, donde tiene asegurado el techo, los tres golpes diarios y atención médica decente. También puede aprender un oficio útil, menos la cerrajería, y praticar el idioma, así sea el mismo español entre los reos paisanos.

Quién quita, querido facineroso, que llegue el día en que los presos colombianos seamos mayoría en las cárceles de Estados Unidos y nos tomemos ese gobierno sin disparar un solo tiro, a punta de lobby. Y usté estará ahí, Simón, en el curubito.

Un nieto de Tola está preso en los yunái y anda lo más güete porque puede salir al patio sin que lo atraquen, deja la celda sola sin que se la desocupen, no le toca montar en Trasmileño y no le llega predial. Vive tan amañao que ni trabaja ni estudia pa’ que no le rebajen la pena.

A qué se va regresar, por Dios y por la Virgen. Este país está firmando la paz y en cualquier momento estalla el posconflito, más asustador porque los antisociales lo cogen a uno descuidao, dibujando palomitas. Dicen que la guerra es mamey, que téngale miedo a la posguerra.

Pero si insiste en salir de la guandoca le aconsejamos que se declare narco y le va mejor. Y si no vea lo que cuentan del mafioso Tuso Sierra: quizque se tongonea por Mayami a lo pachá, manejando convertible, jugando tenis, codiándose en los clubes con los ladrones más prestigiosos.

Pa eso que el gobierno yanqui tiene una moral de lycra, que estira de lo lindo: a los agentes de la DEA que rumbiaron de cuenta de traquetos los castigaron con tres días de suspensión, remunerados. Mejor dicho: los gringos tienen tanta moral que la tienen doble (chiste viejito pero muy conservado).

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En resumidas cuentas, querido malhechor, quédese en la cárcel, no se desubique que oportunidades como esa no se presentan todos los días. Cuántos presos colombianos sueñan con una prisión donde los traten como los tratan allá, casi como a seres humanos.

Tus tías que te quieren,

Tola y Maruja

Posdata: Si usté hubiera seguido de banquero posiblemente hoy sería ministro de Hacienda, con la ingrata tarea de feriar a Isagén.

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