Devotas comadres, soy el jefe universal de la iglesia católica y acabo de sacar una encíclica sobre el cuidado de nuestra casa común, la Tierra, pero hay críticas porque no reconozco la explosión demográfica como parte del problema ambiental.
¿Ustedes qué me aconsejan? ¿Será que el tema del control natal, como el del divorcio (dos papas calientes) debo asumirlo con realismo? ¿Ustedes planifican?
Atentamente,
Pachito el Che.
Querido Santi (Su Santidá),
Por su letra notamos que escribe en una lengua difunta. No se imagina lo pinchadas que nos pone recibir la carta de un personaje de sus quilates, pues Tola y yo somos más papistas que usté.
Sobre su inquietú de si planificamos. ¡Ay!, Santo Padre, no nos haga reyir que nos hace peyir: nuestros maridos Ananías y Perucho no nos ponen una mano encima desde la encíclica Casti connubii.
Aunque Tola me confesó que ella sí bregó a planificar después que le nacieron los trillizos, pero que todos los intentos le fallaron: el método del ritmo no le sirvió porque mientras ella iba a ritmo de guabina, Ananías iba en chachachá.
Después quizque probó la píldora, pero le falló y tuvo a Pepa, la menor. Entonces se hizo poner la T, que tampoco le sirvió porque se la pusieron minúscula y en bastardilla. Luego se quiso ligar las trompas pero no se pudo porque ya las tenía como de elefante.
Yo le recomendé un remedio muy eficaz pa planificar, que a mí personalmente me funcionó: hacer aquello con la luz prendida, porque si uno ve al marido tal cual, adiós ganas.
Debe saber, querido Sumo, que Tola y yo somos de Antioquia, donde los niños nacían con la arepa debajo el brazo y una familia era praticamente un batallón. Con decirle que yo tuve 9 hijos y Tola 11, tal vez con la esperanza inútil de que alguno sirviera.
Esa gracia ya no se puede hacer, ni riesgos, no hay semáforo pa tanta gente: toca planificar. Antes uno tenía hartos hijos pensando en el futuro: por si alguna operación, hubiera quién nos diera sangre.
Volviendo a los trillizos de Tola, la han hecho sufrir lo que no está escrito porque los tres resultaron en trabajos peligrosos: Mao de Jesús (guerrillero), Elmer Cenario (paraco) y Luis Ponciano (soldado). Viera usté el bololoy cuando se juntaban el Día de madres.
Elmer Cenario se regeneró y ahora trabaja de minero ilegal en una Bacrim, Luis Ponciano salió del ejército por falsopositivero y se rebusca pescando con dinamita, y Maoíto sigue de bandolero derramando petrólio y volando torres. ¿Sí ve que tanto muérgano suelto atenta contra la biodiversidá?
A nosotras nos educó monseñor Builes y nos enculcó que tomar la pastilla era pecao y por eso tuvimos hijos a lo desgualetao. Pero hoy día, que vemos a nuestras nietas quedar piponchas de 14 años, le rogamos, venerado Santi, que las deje planificar. Las generaciones no venideras se lo agradecerán.
Tus tías que te quieren,
Tola y Maruja
Posdata: mi nieta Karen Yolanda pide que la píldora Del día después quite también el guayabo.