ADORADAS PAISANAS,
Soy una mona de racamandaca que iba a ser gobernadora de Antioquia, pero mi prometido me traicionó, me dejó plantada en la puerta de la Registraduría y se largó con otro macho. Su disculpa fue que yo no estudio. ¿Qué me aconsejan? ¿Me busco uno de esos antioqueños viejos, que honraban la palabra? ¿O será que las mujeres para fregar estamos solas?
Atentamente,
La monita retrechera.Querida peliteñida,
Por su letra vemos que tiene las uñas recién pintadas. Entendemos su desaliento: nada pior que una tusa política, y más cuando a una le ponen los cachos con otro hombre.
Si le sirve de consuelo, recuerde lo que dijo el filósofo Voltier: en política la traición y el voltiarepismo se llaman “dinámica”. Esperar coherencia y lealtá de un político es como pedirle fidelidá al marinero.
Las mujeres sabemos que los hombres son mentirosos por naturaleza y que la política es el arte de mentir, entonces el hombre político es un mentiroso al cuadrado. Punto.
Nos dice que su enamorado la dejó porque no estudia. ¿Y a él qué carajos le importa si usté es desaplicada en el colegio? No friegue, ni que fuera su acudiente.
Qué disculpita tan boba la que se inventó: donde a Tola la hubieran dejado los novios por ignoranta, estaría solterona. ¿O será que su tinieblo la pensaba inscribir en las becas Ser pilo paga?
Olvídese monita, ahí no hubo amor. Si él la quisiera de verdá, le hubiera dicho: venga mamita repasemos las tablas de multiplicar, camine muñeca hagamos esta plana: sin Uribe nos jodimos. Sin Uribe nos jodimos. Sin Uribe nos jodimos…
Pero antes de seguir aclárenos algo, querida politiquera: cuando él se le quejaba de que no estudiara, ¿era porque usté dejaba sin abrir los libros de José Odulio? ¿O se dormía con los escritos de Alfredo Rangel?
Bueno, a lo mejor lo que él busca es tener una compañera preparada, con la que se pueda conversar de temas distintos a las cabalgatas. Entonces lo ideal sería que usté briegue a salvar la relación y se meta a la nocturna y termine su bachiller.
Hemos notado que a él le gustan son las mujeres estudiosas, como María del Chuzar, que se aprendió el libreto muy juiciosa. Otra que no quiso estudiar fue Yidis. En cambio Paloma es una lumbrera.
Nuestro deber como consejeras es recomendar el diálogo, aunque el Negro Aguirre asegura que lo que acaba con la pareja es precisamente el diálogo. A ustedes dos tal vez les faltó conversar y él nunca tuvo la ocasión de confesarle que los uribistas las prefieren rubias naturales.
También debemos ser neutrales y ponernos en el papel del dotor Granados, o sea de abogao del Diablo: si Álvaro la dejó, por algo sería. Quizás usté le había sido infiel antes y no apoyó su segunda reeleción.
En resumidas cuentas, querida exuribista, usté se lo buscó por meterse con un señor mayor y casado. Y lleva las de perder porque la gente no dirá “qué vergajo tan traicionero”, sino “cómo será de intensa esa vieja”.
Lo que sigue es echar palante, ánimo, recupérese del guarapazo y rehaga su vida sentimental. Tola y yo le vamos a cuadrar una cita con un jayán muy bien plantado, zarco él, soltero, que se llama Luis Pérez.
Tus tías que te quieren,
Tola y Maruja
Posdata: Agradezca que su enamorado no era el Bolillo, porque la deja vestida, alborotada y con el ojo colombino.