Respetadas chismosas,
Soy una uribista de pura cepa y quedé de cama con los resultados de las elecciones para alcaldía de Medellín. Ustedes como destacadas politólogas qué opinan. ¿En qué fallamos? ¿Cuál es el «bulto’e sal» del Centro Democrático? ¿Cómo está de ánimo nuestro caudillo?
Atentamente,
Girlesa
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Querida quemada,
Por su letra no vemos nada…Pues mijita, llegó donde era porque Tola y yo tenemos el testimonio de primera mano sobre lo que pasó en la casa de Alvaricoque ese hijuemadre domingo.
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Nosotras votamos tempranito por Juan Carlos Vélez, un muchacho medio sorombático pero muy obediente, y arrancamos pa la casa de Álvaro pues él nos convidó a celebrar el triunfo.
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Cuando llegamos nos pareció raro no ver a Uribe pero doña Lina nos tranquilizó: Mesi arrancó a votar en Bogotá por Pachito porque en Medellín quizque estamos sobraos, pero vuelve pa almorzar (Mesi es la manera cariñosa como ella le dice Mesías).
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Al mediodía Álvaro llegó muy animao y nos dijo: Señoras, lo de Medellín es pan comido, está pilao…Con la gobernación si no me hago muchas esperanzas porque esos hijos de Bernardo Guerra ninguno sirve. Salieron al taita.
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Se sirvió un aguardiente doble y nos sentamos en el corredor a cachar. Doña Lina le trajo una poncherada de agua caliente y le metió los pieses, pobrecito, ampollaos de patoniar repartiendo volantes.
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Estoy güete, nos dijo sonriendo de oreja a oreja, la gente me adora…Vieran el poco de selfis que me tomé en el aeropuerto con los noveleros, y sus ojitos azul firmamento rebotaban como bolitas de Telebolito.
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Ya le ordené a Juan Carlos que las Empresas Públicas son pa Fabio (Valencia Cossio) y que me aparte en Telemedellín un programa pa ustedes y otro pa Vargasvil, remató feliz.
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Cuando iban a comenzar los boletines de resultaos doña Lina nos dijo: Eh, ya se sabe que gana la alcaldía, mejor vengan raniemos en la cocina y me ayudan a espulgar los frisoles. En fin que nos entretuvimos echando carreta cuando de pronto oímos unos alaridos:
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¡Cómo me hacen esto mis coterráneos! ¡Qué humillación tan berraca! ¡Yo como una pelota repartiendo propaganda, en chanclas como un voltiao, pa que me salgan con estas, partida de bellacos! ¡Si los veo les doy en la cara!
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¡Lina, alísteme la bestia! Tola y yo nos miramos creyendo que por ahí andaba María Fernanda Cabal, pero lo que Mesi pedía era que le ensillaran un semoviente. Entonces doña Lina nos llamó aparte y nos dijo: entreténganmelo que yo no quiero que monte en Cólera, su caballo.
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Tola y yo tratamos de apacigualo y que se dejara poner valeriana intravenosa, pero Uribe tiene la fuerza de los locos y nos rumbó lejos. ¡Voy a acabar hasta con el nido de la perra en esta Antioquia mamerta! ¡No estar vivo Pedro Juan!
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Por fin se calmó cuando presintió el infarto. Y mientras doña Lina le daba cucharaditas de leche tibia él hacía pucheros: ¡Ay viejita, lo que más me arde no es tanto yo perder sino que también haya retrocedido la izquierda! Sin el fantasma del castrochavismo soy un cero a la…derecha, ¡Ay!
Tus tías que te quieren,
Tola y Maruja
Posdata: Y como Tola es la reina de la «prudencia», volvió de la sala diciendo a todo taco: Álvaro, ahí llamó Liliana Rendón y manda decir que cómo le quedó el ojito.