— OÍTES TOLA, ¿QUÉ ESTÁS TEJIENdo en croché?
— Un tapabocas pal presidente Uribe… Miralo qué belleza, con los colores de Antioquia… Y le voy a tejer una U dorada en todo el centro, que es la letra de Álvaro: Uribe, Partido de la U, Ubérrimo…
— Ujimori… Ole Tola, ¿cómo sigue Álvaro de la tal gripa porcina?
~~~
— Ese hombre ya está de pelea, a según me contó doña Lina… Pero que le dio muy duro que Dios hubiera permitido que le cayera esa gripa precisamente a él, habiendo tanto opositor aliviao.
— ¿Y cómo le dentró esa peste?
~~~
— Parece que fue un descuido de los guardaespaldas… Uribe cuenta que él comenzó a sentirse mal en la cumbre de Unasur, pero que no le paró bolas porque pensó que era un sentimiento de culpa normal…
— Es que allá se le notó muy achicopalao.
~~~
— Entonces esa noche llegó a Palacio tiritando y quizque se recostó en la cama y le pidió a Lina una aguapanelacaliente con limón y un Mejoral… Y que le confesó a ella que le dolía todo, hasta la suerte del cabo Moncayo.
— Estaba grave entonces.
— Ahí mismito Lina llamó al ministro de Salú, y Diego Palacio le dijo que ya iba, que fuera cogiendo un ficho pal turno… En todo caso Diego llegó a las tres horas y el pobre Uribe se demoró otras cuatro llenando la Planilla Única.
~~~
— Muy de buenas que lo atendieron ligero, ¿tiene prepagada?
— Pero Diego se demoró otro rato pa revisarlo porque como Uribe no carga plata, no tenía pa pagar la cuota moderadora.
— Tan legalista pa eso el Diego.
— Por fin lo revisó y le dianosticó un virus y le recetó Loratadina y le ordenó reposo… Pero al rato dice a subirle la fiebre a Álvaro y empezó a disvariar, a decir que él era un demócrata… Entonces doña Lina le midió la temperatura y notó que estaba ardiendo y corrió y mojó el poncho y se lo puso en la frente.
~~~
— ¿Y por qué no arrancó con él pa urgencias?
— Eso pensó doña Lina, pero Tomás y Jerónimo se habían ido en la ambulancia oficial pa una fiesta en La Calera… Entonces doña Lina salió a la calle a parar un tasi, y nada… Hasta que pasó un reciclador en una zorra y ella le pidió el favor de arrimarlos al hospital de La Hortúa.
~~~
— Tan guapa doña Lina, tan emprendedora como los hijos.
— Y cuenta ella que mientras más le subía la fiebre, más rabia le iba dando a Uribe, que porque él no se resignaba a estar temblando… Él, que nunca le tiembla la mano.
— Debe ser muy duro pa un hombre tan valiente verse con la piel de gallina.
~~~
— Hasta que llegaron a urgencias y ahí acató doña Lina que por los afanes había dejado en Palacio el carné de la EPS. Entonces ella rogó y se condolieron y se lo iban a atender, pero la muchacha de la ventanilla comprobó en el computador que Álvaro estaba atrasado en los pagos.
— Qué pecao, seguramente se quedó sin plata por los gastos de la votación del referendo.
~~~
— Afortunadamente no se había ido el de la zorra y lo volvieron a encaramar y arrancaron pa un hospital en Soacha, donde no tuvieran computadores.
— ¿Y qué cara hacía Álvaro?
— Quizque estaba que se mordía un codo y que sacó alientos pa decir: Qué piedra, Lina… Yo que detesto pasiar y estoy praticamente en un “paseo de la muerte”.
~~~
— Resumí, querida… ¿Al fin dónde lo atendieron?
— Quizque tan de buenas que en el camino se toparon con un congresista de la coalición y el tipo les rebuscó un carné del Sisbénchiviao… Entonces lo atendieron y le dianosticaron fiebre de reeleción.
~~~
— Con razón la ganada del referendo lo alivió en par patadas.
— Doña Lina está muy contenta con su marido sano, pero reconoce que andaba feliz con la alarma de la gripa porcina porque todos los ministros se tuvieron que poner tapabocas y no les tocaba verle entera la cara a Valencia Cossio.