— Oítes Tola, ¿cómo estuvo la fiesta del amigo secreto en la Casa de Nari?
— No hubo… Uribe no dejó quizque porque en su gobierno no debe haber cosas secretas.
— ¿Y verdá que Álvaro está muy bejuco con los asesores?
— Es que los berriondos asesores no le cuentan todo, lo mantienen en una burbuja…
— ¿Camioneta “burbuja”?
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— Lo mantienen aislado y más desinformado que el Fiscal… Figurate querida que el pobre Álvaro apenas se vino a enterar hace diítas que estaban recogiendo firmas pa su reeleción.
— No fregués… ¿Y qué dijo?
— Se enchichó y le dijo a los asesores: ¡Me parece el colmo no haberme avisado lo de las firmas… Yo hubiera firmado!
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— ¿O sea Tola que es cierto que los presidentes no ven televisor ni oyen noticias ni leen prensa?
— Nanay cucas… Ésta es la hora que Uribe no sabe que pa ir de Bogotá a Medellín por carretera se gastan bajita la mano 18 horas.
— Pero me supongo que Uribe sí sabe de los desplazaos…
— Ni cinco… En Palacio todos le ocultan la realidá… Hace poquito Uribe se asomó a una ventana y vio en la calle una familia desplazada pidiendo limorna, y le preguntó a Cossio: Home, Fabio, ¿esa gente qué?… Y que Fabio le contestó: Fresco, presidente, debe ser alguna película que está filmando Vítor Gaviria.
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— No me digás Tola que a estas alturas Uribe no tiene idea de que Tasmania se retrató de lo que dijo… ¿Y tampoco sabe que sacaron a Pinto de la Seleción?
— Hablando de Pinto, salió muy dolido y dijo que la culpa de su fracaso la tenían los medios de comunicación… por transmitir los partidos.
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— Pues viéndolo bien, tienen razón los presidentes en no ver noticias… Es que las noticias de aquí estresan una babosa.
— Fabio no sabe cómo dorarle la píldora a Uribe pa darle la noticia de la encanada del general Rito Alejo.
— Hasta bueno uno tan inocente de noticias…
— Por ejemplo Uribe nunca supo que su primo estuvo en la cárcel… Cuentan que la semana pasada se le apareció Mario en la oficina, y que Uribe le dijo: ¿Y ese milagro?
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— ¿Quiere decir entonces que Uribe tampoco sabe que el nuevo magistrao Claros, que él mismo postuló, está demandado por alimentos?
—Lina le contó… Y que Uribe dijo: ¿Vio?… ya lo corrompieron los otros.
— Parece que le siguen encontrando cositas al dotor Claros… Que apenas llegó a estrenar oficina puso en el escritorio la foto de una familia feliz, y que ya descubrieron que recortó la foto de la revista Atalaya.
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— Ole Maruja, ¿será que Uribe tampoco sabe de los estudiantes encapuchaos?
— Sí sabe… El asesor de imagen de Palacio le contó, y aprovechó y le propuso a Uribe que haga encapuchar a Cossio.
— Es carajada tanto alboroto por unos muchachos encapuchaos… Hay que comprender que los jóvenes se quieran tapar la cara, sobre todo en esa edad de barros y espinillas.
— Hay gente que dice que nunca dialogarían con encapuchaos… Muy cismáticos, yo una vez estuve conversando con un encapuchao, lo más de formal: un carguero de la Semana Santa en Popayán.
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— Antes que se me olvide, Tola, mi Dios te pague por el detalle que me regalates de Amor y amistá… Me cayó como pedrada en ojo tuerto.
— Es que son muy útiles esas pepitas de repuesto pa la camándula, porque te desvaran en cualquier momento… Y muchas gracias Maruja por lo que vos me diste a mí.
— Yo sabía que te iba a gustar… ¿Cierto que está divino ese forro de peluche pa la bacinilla?
* Tola y Maruja van de minigira para Estados Unidos, más datos: www.tolaymaruja.com