— OITES TOLA, ¿Verdá que el Gobierno nos va a poner impuesto de patrimonio a los que tengamos alcancía?
— Ve Maruja, lo que pasa es que los pobres acaparamos todas las monedas de mil y las metimos al marranito y entonces tenemos el mercao sin menuda.
— No fregués, ¿o sea que el Gobierno nos puede acusar a los pobres de “pánico económico”?
— Boba, pánico económico es lo que siente un trabajador cuando recibe la chichigua quincenal y debe hasta los calzones.
— ¿Entonces cuál fue el bololoy esta semana con el tal impuesto al patrimonio?
— Es que le iban a clavar otro gravamen a la clase media, que son los paganinis de las reformas tributarias… O sea: los ricos tienen esenciones y los pobres tenemos sucidios, y la clase media… como el ternero.
— Ve Tola, ¿y cómo sabe uno si es de clase media?
— Muy fácil: son los que después de empeñar hasta el apellido logran dentrar a Andrés carne de res y dicen que nada como el aguardiente, que bebiendo no comen y que la propina es un invento mafioso.
— Mejor dicho: en resumidas cuentas ¿el posconflito lo van a pagar los de clase media?
— Puu… Es que si la guerra es cara, la paz es carísima. Y por eso Santos necesita recursos pa cuando esa tracamanada de chusmeros de las Far dejen las armas.
— Ve Tola, a propósito, ¿vos le darías trabajo a un guerrillero reinsertao?
— ¿Y por qué no?… Esas personas merecen una segunda oportunidá. Arrecordate que yo tuve una empleada doméstica que se voló de la guerrilla: Chus María.
— Claro, vos me contates: que empezó muy sedita y después sacó las uñas y te pidió salario y te hizo operación tortuga con la comida.
— Cocinaba los garbanzos en bajo, ponía a remojar los frisoles de a uno… Y de aposta almidonó los calzoncillos de mi marido Ananías… Y yo toda entusiasmada.
— Y que después te reclamó porque no le dabas uniforme.
— Figurate, sabiendo que yo le di de uniforme una sudadera mía de la ginasia, en muy buen estado, con un mero remiendo, y una camiseta de Belisario presidente, viraguada pero limpia.
— Que salió de tu casa rajando de vos, que eras una miserable que nunca le dabas vacaciones.
— ¿Y ella pa qué vacaciones? ¿Pa volver a su casa a mantequiar o a que la fumigaran los paracos?
— Y que nunca tuvo prestaciones…
— ¿Prestaciones? Desagradecida: yo le prestaba el teléfono, le prestaba el baño, le prestaba un butaco pa que se sentara a comer en el lavadero… Ingrata.
— Ole Maruja, cambiando de tema, ¿vites que Pachito Santos se lanzó pa la alcaldía de Bogotá?
— Pachito confía en que después de Petro cualesquiera nos va a parecer un estadista.
— ¿Y es verdá que ese programa de televisión El minuto de Dios le dedicó casi la cuarta parte del tiempo a mostrar la gestión de Pachito como vicepresidente?
— Yo estoy es pendiente del debate sobre paramilitares donde el senador Iván Cepeda no puede mencionar a Uribe. Imperdible.
— Quizque Cepeda alistó varias formas de mentar a Uribe sin mencionarlo: el taita de Tom y Jerry, el amigo de La mechuda, el jefe de María del Chuzar, el homenajiador de Rito Alejo, el de poncho y sombrero, el mesías de los doce apóstoles…
— Cepeda le podría aplicar al Centro Democrático de su propia medecina y sacar en el debate un cartelito que diga: Hablo de Uribe.
— Mirá Tola ese grafitis: “Para ser miembro del Centro Democrático van a tener que exigir visa vigente”.
* Sigue en la Casa de Tola y Maruja la comedia neoliberal: Los diez más pobres del mundo. Viernes 8 p.m. Reserve: 4839804.