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Tola y Maruja acompañaron a Duque a Palacio

24 de junio de 2018 - 12:30 a. m.

Apreciadas viejorras,

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Soy una enamorada de Iván Duque y me encanta que tengamos un presidente tan churro. Ya era hora de un cambio estético en la Presidencia. A propósito, supe que ustedes acompañaron al nuevo mandatario en su visita al Palacio de Nariño. ¿Qué cuentan? ¿Es cierto que Iván preguntó por la clave del WiFi y que Santos le dijo: CÚCARAMÁCARATÍTEREFUE, todo en mayúsculas?

Atentamente,

Dolores de Barriga

***

Querida Doli,

 

Por su letra vemos que es una persona superficial, que se fija solamente en la apariencia esterior, sabiendo que en el ser humano lo valioso es lo de adentro, como en la lechona.

Sí, como asesoras espirituales de Ivancho no lo desamparamos y fuimos con él a la Casa de Nari, acompañadas de Alicia Arango, que tampoco se le despega. Y Santos lo recibió con un ¿¡Y ese milagro!?

Empezamos el recorrido del palacio buscando dónde poner el billar. Ah, además de hacer magia, tocar guitarra, jugar balón, ¿tacas billar?, preguntó Santos. No, el billar es de mi jefe, contestó Ivancito.

Al oír “jefe”, Santos preguntó: ¿Y cómo va la cosa con el “jefe”? ¿Te está respirando en la nuca? No es fácil —dijo Duque con desgano—, ayer le dije: Jefecito, vamos a gobernar sin odios. Y Uribe me contestó: “Vamos” es mucha gente.

Después pasamos al patio y Duque dijo: Este mármol hay que levantalo y poner manga pa montar a caballo. Ah, no sabía que te gustan las bestias, dijo Santos. No es pa mí, es pal jefe, dijo Duque.

¿Dónde hay una ventana que dé a la calle?, preguntó Duque. ¿Y como pa qué sería?, contestó Santos. Es pa que los niños vendan minisifuí, cofio y estiraos, dijo Duque. Quiero que se enseñen a ser emprendedores.

Oye, Iván, pero por ahí supe que no te gustaría vivir en Palacio, comentó Santos. Sí, me provoca quedame en mi apartamento y poner la Casa de Nariño en Airbnb, remató Ivancho.

Alicia pidió el baño prestao porque le tocaba la inyeción de Botox, y cuando volvió preguntó por qué había tanto papel higiénico almacenao, y Santos dijo: Por si ganaba Petro.

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¿Y cómo estamos de sonajero ministerial, Iván?, le picó la lengua Santos. Pa Obras Públicas me suena Marcelo Odebrecht, dijo Duque. Pa Asuntos Indígenas estaría al pelo Paloma, y Ordóñez quedaría feliz en la Biblioteca Nacional.

¿Y María Fernanda Cabal en la Registraduría?, dijo Santos, matando el ojo. Ah, ya… —dijo Duque, pañando la ironía—. El fiscal dice que ella compró votos a 200.000, pero yo no creo: Mafe no es tan generosa.

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Y “Doña Prudencia”, Tola, metió la cucharada: Jum, si María Fernanda pagó votos normales a 200.000 ¡a cómo pagaría los de opinión!

Dentramos por fin a la cocina y Santos dijo: Ve, Iván, en esa pailota hacemos la mermelada, pero me supongo que sumercé repartirá lechona.

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Antes de inos bajamos, porque el jefe le encargó a Duque averiguar si todavía se puede dentrar por el sótano.

Tus tías que te quieren,

Tola y Maruja

Posdata: Quizque la bancada uribista se opone a prohibir el asbesto… Con razón hablan de “presidente Eternit”.

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Ñapa: Uribe: Qué tristeza compañeras pagando voto a 200.000… ¡Derrochonas!

Payola: ¿Varao por el regalo pal “gecho”? Su taita se pondrá güete con el libro “Tola y Maruja sin agüeros”, un regalo tuquio de sonrisas.

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