Humanitarias señoras,
Soy una madre muy preocupada porque la guerrilla devolverá los menores que tiene en sus filas, entre ellos mi hijo de 13 años Brayan Gonzalo. ¿Qué hago con él cuando lo suelten? No lo puedo mandar a estudiar porque escuela no hay (ellos mismos la dinamitaron), no lo puedo poner a trabajar porque en esta vereda no hay cultivos de coca, y ni modo que se vuelva youtuber pues no tenemos ni luz. ¿Qué me aconsejan?
Atentamente,
Mamá de alias Mambrú.
Querida posconflitiva,
Por su letra vemos que su escuela también la volaron. La entendemos muy perfetamente porque también nos van a devolver a mi nieta Vanesa del Socorro, reclutada por la chusma cuando salía de hacer la primera comunión.
Vanesita ha pasao las verdes y las maduras en la guerrilla, empezando porque no le gustó ni cinco el alias que le pusieron: Mamerta (Ella quería Leidy Di).
Recién ingresada a la guerrilla le hicieron juicio revolucionario porque en la toma de un pueblo saqueó la tienda de muñecas, ignorando olímpicamente el Banco Agrario.
Cita Vanesita, varias veces estuvo a punto de ser fusilada cuando se mojaba en la cama o la pillaban jugando coclí coclí con los secuestraos.
Los niños sufren en la guerrilla lo que no está escrito porque pa la ideología comunista es contrarrevolucionario oír a Maluma, y chupar Bon Bon Bum es pequeño burgués.
Hay que anotar más sin embargo que pa la guerrilla es un enredo tener niños en sus cuadrillas porque resultan un encarte: lloran mucho la primera navidá en el monte cuando les confiesan que no habrá traídos porque el Niño Jesús es Tirochenko.
La guerrilla probó con un grupo de puros niños: el frente Walt Disney, que casi lo acaba el Ejército en un enfrentamiento noturno porque a los chicos los delataban las botas con lucecitas.
Pero el calvario de Vanesita empezó en forma cuando el comandante Trompechucha (más feo que una volqueta por debajo) se fijó en ella y la puso de moza y la perjudicó.
Vanesita tuvo el bebé, y el primer agarrón con el taita fue porque ella quería que su hijo fuera normal y que estudiara, pero él lo quería adotrinar de miliciano y le entregó de rascaencías una granada.
Enteramente nadie debe estar en la guerra y menos los niños, que deberían estar jugando y estudiando y haciendo mandaos… Obedeciendo, en general.
Vanesita fue reclutada a las malas, pero otros menores dentraron a la guerrilla engañaos, les pintaron pajaritos en el aire con la promesa de que tendrían comida, cambuche y juguetes “de verdá”.
Qué pesar. Tola y yo estamos muy pesimistas con la paz de Colombia pues la esperanza era que terminao el conflito la plata de las armas se iría pa la educación que no tuvo su hijo. Pero no, sigue la guerra contra las bacrim, guerra que no tiene acabadero mientras la coca sea ilegal. Y donde haiga guerra habrá niños metidos.
Tus tías que te quieren,
Tola y Maruja
Posdata: Pobre Venezuela. ¿Aguantar hambre será lo que llaman gastro-chavismo?