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Tola y Maruja responden una carta de un terrateniente preocupado por Uribe

07 de octubre de 2016 - 10:07 p. m.

Venerables reliquias,

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Soy un terrateniente muy contento por el triunfo del No pero preocupado por el estado cardiaco de nuestro caudillo, que, aunque tiene el corazón tan grande como un latifundio, las últimas noticias lo deben tener infartado. Ustedes, que no se pierden corrida de catre ¿qué me pueden contar? ¿Es verdad que Santos se asustó cuando Uribe llegó a Palacio con una maleta como para quedarse? ¿Es cierto que cuando Uribe supo lo del Nobel se desmayó y no quiso volver en Sí?

Atentamente,

NOlasco NOreña NOguera

Querido No,

Por su letra vemos que es negativo hasta la empuñadura. Como usté sabe, Tola me convenció de votar Sí y las dos salimos el domingo con esa intención, pero nos topamos en el camino con Juan Carlos Vélez, el gerente del No, y nos convidó a tomar la mediamañana.

Juan Carlos nos felicitó por no haber leído los acuerdos de paz y nos dijo que no hacía falta, que Santos le iba a quitar la pensión a nuestros maridos Ananías y Perucho y se las iba a dar a Romaña y Tirochenko.

A Tola, que era la más animada con el Sí, se le cayó el carriel y me dijo que a ella le importaba la paz de Colombia pero que primero estaba la platica del mercao. A juntas se nos quitaron las ganas de mecatiar y Juan Carlos se alegró y nos confió que así era la campaña más barata y eficaz.

Por la noche, cuando ganamos los del No, Tola y yo pegamos carrera a saludar a Uribe y lo encontramos muy serio, como asustao, pero se le notaban las ganas de reírse. Nos quedamos hasta la madrugada celebrando con María Fernanda Cabal y haciendo chistes: ¡Nos les cagamos en la paloma!

El miércoles muy temprano Uribe nos llamó pa que fuéramos con él a su encuentro con Santos y nos pidió que empacáramos una medallita de San Benito pa dejala escondida en el Palacio de Nariño.

Juanpa recibió a Uribe con esa hipocresía tan cordial de los políticos: Dotor Uribe ¿y ese milagro? Y Álvaro respondió también muy gentil: Por aquí a deshacer los pasos, home Ju-Hampa (y recalcó las sílabas).

Nos sentamos en un silencio sepulcral, sin saber cómo romper el yelo. Entonces Uribe no se aguantó más y nos secretió: Señoras, me estoy reventando de la risa al pensar en el Nobel que le dañé, tengo que meterme a un baño… Y salió empitao, como si tuviera daño de estómago.

Mientras Álvaro volvía, Ordóñeze habló: Señor presidente, no veo cuadros religiosos… ¿Qué pasó, también fue orden de La Habana? Santos sonrió forzao y entonces Tola metió la cucharada pa distensionar: ¿Si vieron pues que en Antioquia barrió el No?

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En esas volvió Uribe y le dijo a Santos: Chuky ¿qué pasó con el adornito que yo había puesto en el baño? ¿Cuál?, preguntó Juanpa. Uno muy charro de una tusa enmarcada que decía: “En caso de emergencia rompa el vidrio”.

Carlos Holmes tomó la palabra: presidente Uribe… Pero Santos lo interrumpió: ¿Ustedes por qué todavía le dicen “presidente” a un expresidente? Entonces Tola abrió la jeta pa salvar la situación: ¿No les parece que el Sí fue un triunfo del perdón? Antes a las Far las odiaba el 95% de los colombianos y ahora solamente el 50%.

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Holmes propuso: Los negociadores del No seríamos Óscar, Juan Carlos Vélez y yo. Pero Uribe reviró de una: No hijito, Juan Carlos no sirve pa eso porque le dan unos ataques de sinceridá…

Tus tías que te quieren,

Tola y Maruja

Posdata: ¿El Nobel de Santos será la vaselina pa la Reforma Tributaria?

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Payola: Tola y Maruja, dos montañeras en Nueva York, octubre 16 y 23, La Nacional, Manhattan. (212) 229-7873 y (917) 547-6615.

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