El gobierno de Gustavo Petro sería de corte castrochavista, como el que institucionalizó Hugo Chávez, que desde los inicios hasta su muerte dio a beber a sus gobernados la pócima de su propia desgracia, continuada por el ignorante de Nicolás Maduro, que tiene a Venezuela sumida en la más absoluta pobreza, miseria y desesperación.
Muy seguramente, ante las políticas poco claras y amenazantes de Gustavo Petro, la producción nacional entraría en un estado de nerviosismo, puesto que nadie se va a arriesgar a producir si no hay garantías de venta para sus productos, en la misma forma entrarían los organismos financieros.
Nuestra querida Colombia se encuentra en los actuales momentos en medio de dos vientos huracanados, cual más fortalecido por diferentes corrientes políticas; sin embargo, el posicionamiento del programa de gobierno del doctor Iván Duque y Marta Lucía Ramírez está recibiendo día a día el respaldo ciudadano, de gremios económicos y de la producción.
Los gremios económicos han sido los primeros en salir a dar respaldo total al programa de gobierno de Iván Duque, puesto que ven en el candidato de la Colombia Humana un peligro para la desestabilización social, económica y política del país.
El discurso de Gustavo Petro todos los días es cambiante y ambivalente, muy contradictorio respecto a los compromisos adquiridos antes de la primera vuelta presidencial, es decir, siempre está a la saga del momento para pronunciarse sobre hechos sucedidos, pero su diagnóstico no puede ser aplicado a la ligera sin los estudios previos.
El gobierno de la Colombia Humana de Gustavo Petro sería totalmente deshumanizado y mentiroso, la verborrea de prometer hasta lo imposible no tiene límites, como ocurrió cuando fue alcalde mayor de Bogotá dejando cientos de obras incumplidas e inconclusas que no lo dejaron bien parado.
La personalidad de Gustavo Petro es bien difícil de desentrañar, ni su propia familia lo entiende, ni comprende; se trata de individuo apático, mal amigo, frío y calculador, según apreciaciones de quienes lo han rodeado, es centrado en el personalismo del yo. No es expresivo con sus interlocutores, es decir: tiene todas las facetas y características para ser un gobierno dictador.
Hay que admitir que se trata de persona inteligente, pero para sus adentros; no le gusta compartir con nadie sus ideas, una cosa es lo que dice y otra la que hace, sus continuas contradicciones indican que no sabe hacia dónde piensa conducir el país en caso de ganar en la segunda vuelta.
Tal cual se está comportando, en caso de ser el próximo presidente, Colombia iría rumbo a la venezonalización, con las nefastas consecuencias de ser un gobierno voluble y variable, ya hemos visto cómo en los últimos días después de la primera vuelta ha cambiado apartes de su programa de gobierno de la Colombia Humana.
Los principios democráticos de nuestro país están cosidos a los inicios de nuestra Independencia, así mal que bien lo hemos vivido y tolerado con algunas alteraciones de orden público, toleradas por las mismas comprensiones democráticas.
Pensar en que vamos a cambiar de modelo económico es pecar de ilusos y embarcarnos en las mismas aventuras de Hugo Chávez cuando vendió a los venezolanos la idea de la República Bolivariana de Venezuela, con resultados tan nefastos que como colombianos también estamos pagando las consecuencias de los desastres sociales y económicos del vecino país.
Esperamos confiados que el doctor Iván Duque, con la doctora Marta Lucía Ramírez, en estos últimos días, continúen consolidándose con una gran alianza nacional donde quepamos todos los colombianos que consideramos que no nos podemos aventurar a votar por el modelo económico de Gustavo Petro, puesto que lleva el sello de la desgracia para Colombia.
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