Todo proyecto por complejo que sea, es susceptible de salir adelante, siempre y cuando esté gerenciado por personas que manejen el tema y sobre todo, que tengan sentido de responsabilidad y pertenencia, frente al proyecto que se pretende desarrollar.
Considero desde mi óptica de comunidad y desarrollo, se hace indispensable establecer un diagnóstico social con la población reinsertada y de sustitución de cultivos ilícitos con el fin de conocer su nuevo proyecto de vida, por ende concluir la misión visión de lo que el futuro les depara, para así proceder a construir los proyectos productivos con pleno conocimiento de causa, identificando el recurso humano, frente a los diferentes potenciales de desarrollo.
No hacer el anterior ejercicio, equivaldría dar pasos de ciego y echar por la borda todos los supuestos, que deben ser una constante de desarrollo, encadenando los proyectos productivos y al mismo tiempo darles alianzas estratégicas, que tendrían como fin, desarrollarlos plenamente sin necesidad de acudir a improvisaciones del momento, que por regla general resultan nefastas e ineficientes.
Las cadenas productivas y las alianzas estratégicas, para el caso que nos ocupa, deben ir cogidas de la mano, con el fin de garantizar la mano de obra, la calidad de los productos, pero sobre todo que sean autosuficientes en los suministros, sin ir a desviar el control de calidad, el cual debe quedar plenamente establecido desde un comienzo antes de iniciar el proceso de producción.
Si queremos que el posconflicto y la sustitución de los cultivos ilícitos, sean fuente generadora de empleos tanto directos como indirectos en beneficio de los reinsertados y cocaleros en vía de sustitución, se debe proceder a debilitar toda la infraestructura delincuencial que alimentaron a la guerrilla de las Farc y a los cultivadores ilícitos a través de más de 50 años.
Todos debemos entender que las principales fuentes de financiación de la guerrilla de las Farc, además de los: desplazamientos, secuestros, extorciones, chantajes y pescas milagrosas, fue el narcotráfico, que lo cultivaron, industrializaron y comercializaron a través de sus frentes con los cuales lograron sostenerse y generar resistencia frente a las fuerzas del Estado.
Es indudable, que la etapa posconflicto debe llevar implícito programas de sustitución de cultivos ilícitos, puesto que fue el principal bastión de sostenimiento para el grupo guerrillero de las Farc, que por más de 50 años lo utilizaron para la compra de armas y sostener la logística de adoctrinamiento, reclutamiento de campesinos y menores de edad para fortalecer sus filas.
Considero que la etapa posconflicto manejada por el doctor Rafael Pardo, en calidad de ministro como tal y del General (R) Oscar Naranjo, en calidad de vicepresidente de la República, son prenda de garantía para sacarlo adelante, sumado desde luego, el doctor Eduardo Díaz, como coordinador de los programas de sustitución de los cultivos ilícitos y el doctor Carlos Contreras, de los centros veredales de concentración, cada uno de estos funcionarios tienen una enorme responsabilidad frente a la misión encomendada por el gobierno, para conducir por los senderos de la comprensión y el entendimiento a dos poblaciones, que a decir verdad son socias en cuanto a los niveles subversivos y económicos a los cuales nos estamos refiriendo.
Todos son personajes de la vida nacional, reconocidos desde diferentes ángulos, puesto que han desempeñado importantes cargos administrativos con pulcritud y eficiencia, y desde luego, tienen todo la autoridad moral para ejecutar los procesos de desarrollo, con el fin de encausar la población reinsertada y cocalera, con procesos de sustitución llevándolos por los caminos de la: productividad, la concordia y la reconciliación.
Debemos entender que la atapa posconflicto es la reconfirmación e implementación del acuerdo de paz en todas sus modalidades, por lo tanto, se requiere de toda una infraestructura de emprendimiento, antes que burocrática, lo más práctica posible, poniendo a la vista el recurso humano previamente calificado, frente a los diferentes procesos de desarrollo convenidos en los grupos de trabajo, que para tal fin deben desarrollarse dentro de la mayor seriedad y precisión posible, si esto no se logra, lo más seguro es que se entrará al campo de las improvisaciones con graves tropiezos para el desarrollo de los propósitos gubernamentales y de todos los colombianos que tan entusiastas nos encontramos, con los nuevos aconteceres de la vida nacional como es la implementación del acuerdo de paz y etapa posconflicto.
Dada la premura de convertir la población reinsertada y de sustitución, en recurso humano, se hace indispensable adelantar con ellas, una etapa de motivación y concientización con el fin de mostrarles caminos de productividad, de conformidad a las experiencias que hayan tenido antes de ingresar al grupo subversivo de las Farc, o de cultivadores de ilícitos, por consiguiente es coherente conocer las diferentes fases de su reincorporación, con el fin de definirles su proyecto de vida.
Debemos entender que el mundo está pendiente por la forma en que se inicie la etapa posconflicto, con el fin de brindar los apoyos necesarios, pero, partiendo de la base que los proyectos deben estar lo suficientemente bien estructurados, es decir, que tengan credibilidad y los resultados sean a corto plazo, para esto lo más aconsejable es acudir a los cultivos de ciclo corto, pero que tengan canales de agroindustrialización y cadena de comercialización, tanto en los mercados internos como externos.
Lograda esta fase, a través del ministerio de Industria Comercio y Turismo, se debe abrir un programa de mercado internacional para los productos posconflicto y de sustitución de cultivos ilícitos, siempre y cuando se hayan producido dentro de los parámetros del marco institucional, es decir, con los registros sanitarios, fitosanitarios y amigables con la conservación del medio ambiente.
Son varias las empresas nacionales e internacionales, que estarían dispuestas a colaborar con proyectos productivos posconflicto y de sustitución de ilícitos, mediante la figura la agricultura por contrato, esto quiere decir que, prestarían asistencia técnica y los canales de financiación, pero, en retribución, los productos resultado de esta modalidad, estarán pignorados a la respectiva empresa financiera, que los comercializará bajo los parámetros acordados.
urielos@telmex.net.co