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La arrogancia del poder

07 de marzo de 2012 - 07:20 p. m.

«Se humilde cuando te vean subir, para que te comprendan cuando te vean bajar».

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La arrogancia del poder es propia de los mandatarios y demás funcionarios que ignoran las normas que rigen la Administración Pública, llevándose por delante la Urbanidad de Carreño, los buenos modales y la cultura ciudadana. Se vuelven petulantes y groseros con sus subalternos y gobernados, como una forma de eludir sus responsabilidades y el desconocimiento que tienen para el ejercicio eficiente de sus cargos, sin darse cuenta que con sus ordinarieces, están alimentando un petardo, que  tarde que temprano estallará en contra de sus propios intereses.

El principio de autoridad y buen gobierno, empieza a deteriorarse y a perder simpatía cuando el mandatario o funcionario de turno tambalea o se contradice en sus decisiones, es inseguro en sus apreciaciones, para finalmente caer en el vacío de las contradicciones, produciendo al mismo tiempo incertidumbre y desazón entre sus gobernados y de los amigos que compartieron con él, las penurias del asfalto cuando se encontraba desempleado.

No hay peor gobernante y funcionario que aquel que se cree infalible en sus actos. No consultarlos con los expertos, es un gravísimo error que se paga con costos políticos y sociales demasiado, altos, para posteriormente quedar enredados en procesos, de orden, moral, penal y disciplinario.

El Código de Régimen Político y Municipal, tiene normas jurídicas bastante claras para el manejo y administración de los departamentos y municipios. Lamentablemente los mandatarios regionales y locales pocas veces las ponen en práctica. Por esta causa, según reportes, varias administraciones se encuentran saqueadas por quienes las han manejaron en forma amañada e irresponsable desde años atrás. Por lo tanto, es obligación de los nuevos Gobernadores y Alcaldes  denunciarlas ante la opinión pública y las autoridades competentes, no hacerlo sería ser copartícipes de la corrupción con las consecuencias penales y administrativas a que esto conlleva.  

La arrogancia del poder la mayoría de las veces produce efectos inmediatos y secundarios en la opinión pública, puesto que lleva al funcionario a prometer incoherencias, a lanzar propuestas inmaduras para posteriormente tenerlas que reversar en medio de la rechifla de la oposición, que no pierde oportunidad para desvalorizarlo, y de los medios de comunicación que se ven obligados a publicar la noticia tal cual su proceso de formación y desarrollo.

A escasos dos meses y medio de posesionados los nuevos Gobernadores y Alcaldes, a muchos de ellos, se les ha ido las luces con los primeros actos de gobierno, unas veces por ignorancia administrativa y otras por casos de corrupción. Son muchos los que ya son sujetos procesales ante la Fiscalía y Organismos de Control. El principal delito que cometen de entrada, es el del Nepotismo, por creer que la administración pública es una piñata familiar o feudo de amigos, para ocupar posiciones y ganar jugosos contratos, muchas veces sin el lleno de los requisitos legales.

Es lamentable tener que decirlo, pero, en encuesta realizada entre varios gobernadores y alcaldes, sobre el conocimiento que deben tener sobre la Ley de Regalías, en su mayoría, la desconocen, lo más grave, no saben cómo deben acceder a ellas, ni cómo construir un Plan de Desarrollo, requisito indispensable para ser posible su evaluación ante el Departamento Nacional de Planeación. Por esta causa, son infinitos los recursos que pierden los municipios, por ignorancia manifiesta, provocada muchas veces por  arrogancia de poder al no aceptar ayuda o asesoría de las personas expertas en cada tema en particular.

Nunca mandatarios regionales y locales, como los de ahora, habían tenido tan magnífica oportunidad para sacar adelante sus departamentos y municipios implementando planes y programas de desarrollo a través de la Ley de Regalías, que aunque muchos no disponen de participación directa, si pueden beneficiarse  estructurando un plan de desarrollo de necesidades insatisfechas concertada con las comunidades y en asociación con varios municipios.

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De otro lado, es la ocasión para generar miles de empleos directos e indirectos si logran despegar con los TLC, con los cuales Colombia ya ha firmado varios convenios con países como Canadá, Suiza, Chile y los del Triangulo Norte de Suramérica conformado por: Salvador, Guatemala y Honduras. El TLC, con los Estados Unidos que está por entrar en vigencia es un capítulo aparte, puesto que tiene en su agenda oportunidades de exportación con más del 98% del universo arancelario libre de arancel.

Lo primero que deben hacer los gobernadores y alcaldes si es que son acuciosos es levantar en sus municipios el potencial exportador con el fin de mantener una oferta vigente de productos previamente referenciados por los organismos de control en el país de origen y de destino.

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Manos a la obra señores mandatarios, a poner a volar su imaginación; menos politiquería, menos arrogancia; más gestión con diligencia, humildad y patriotismo.   

urielos@telmex.net.co

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