Así las bufonadas del Presidente Maduro, y sus secuaces, retumben en las fronteras Colombo/Venezolanas, diciendo que no nos metamos, debemos organizarnos para la batalla final y ayudar a rescatar a nuestros hermanos de semejante gobierno vergonzante e ignominioso.
No podemos admitir que en nuestras propias narices se esté masacrando al hermano País, y continuemos inermes ante semejante situación de hambre, miedo y violencia que es lo que se vive en los actuales momentos.
Si es del caso organizar un frente unido por la causa de Venezuela, con simpatizantes de ambos países con sede en Bogotá y las principales ciudades del País, advirtiendo desde luego que debe ser un movimiento pacífico, sin violencia y actos vandálicos.
Colombia y Venezuela, son dos Repúblicas hijas de la misma causa Bolivariana, nacidas en la misma cuna de libertad y cocidas por una idiosincrasia común que las hace obligatoriamente dependientes la una de la otra.
Lo que está sucediendo en los actuales momentos, por la represión violenta de su presidente Nicolás Maduro, nos duele a todos. Es mucha la sangre Venezolana y Colombiana que corre por las venas de ambos Países, son millones las familias emparentadas entre sí, que en estos momentos padecen los rigores de una Venezuela hecha todo un caos bajo un mar de incertidumbre.
Las Fuerzas Armadas, deberían ser más responsables con su pueblo, por estarle guardando la espalada a un gobernante ignorante y falto de preparación para gobernarlo, no pueden continuar masacrando gente inocente que nada tienen que ver con los malos manejos administrativos y de orden público.
El Congreso de los Estados Unidos, está próximo a aprobar dos proyectos de Ley, con el fin de sancionar al gobierno de Nicolás Maduro, muy seguramente aplicando medidas de orden económico y restringiendo las importaciones de petróleo. Sin embargo, no parecen ser suficientes, se requiere mayor drasticidad hasta llegar a la médula de un apoyo total a la oposición motivándola para pedir la renuncia de Nicolás Maduro y la consecuente convocatoria a elecciones.
Venezuela en estos momentos es un hervidero de necesidades insatisfechas, pero, lo más grave, de escasez de productos de primera necesidad, el aparato productivo está más que frenado, las materias primas no se consiguen y el acoso laboral está por doquier. Todo esto, por las políticas equivocadas del gobierno, en defensa de una revolución, que ni el mismo sucesor del desaparecido presidente Hugo Chávez, Nicolás maduro, cree en ellas, siempre sale a dar explicaciones en contravía de lo que está pasando, es decir: estupideces.
Nuestros hermanos Venezolanos están viviendo en los actuales momentos la crisis de seguridad jamás vivida en la historia de un País Latinoamericano: los homicidios, los desplazamientos, los atracos callejeros, las violaciones a los más elementales derechos humanos, la mordaza a la prensa, entre muchos otros, son el pan de cada día, todo atizado por el desespero de sus habitantes que están muriendo de hambre; los supermercados se encuentran vacios, conseguir productos para la canasta familiar es más que un milagro, pero, soportando inmensas colas y humillaciones.
La reyerta que se vive en estos momentos en Venezuela, es producto de lo que ha venido sucediendo desde que el fallecido ex presidente Hugo Chávez, asumió el poder en 1.999, con el voto de las mayorías, hasta el mes de marzo del 2013. Durante ese periodo de 14 años, fueron miles los errores garrafales que cometió, al querer cambiar la idiosincrasia de un País -que nació en la cuna de la libertad Bolivariana-, aplicándole injertos revolucionarios que chocan contra los aconteceres democráticos de todos los gobiernos de América Latina.
Recordemos muy bien que cuando se inicio su gobierno, Chávez, la emprendió contra la Comunidad Andina de Naciones, Can, afectando gravemente el Comercio Colombo – Venezolano, uno de los más dinámicos de la Subregión, fueron tantos los obstáculos que puso al ingreso y salida de mercancías, que miles de comerciantes e industriales de ambos Países quedaron en la bancarrota. Como consecuencia de todo esto el gobierno de Nicolás Maduro continúa con una deuda pendiente con varios exportadores Colombianos, heredada de su antecesor.
Soy de los que cree que la salida de Nicolás Maduro de la presidencia de Venezuela está muy próxima, considero que todas las protestas que se han venido presentando en los últimos días, tienen toda su razón de ser, es un movimiento programático que viene gestándose con una fuerza de presión, desde los mismos inicios de su fundador Hugo Chávez Frías. Es decir, es un movimiento de protesta estructural.
El hermano Pueblo Venezolano, tiene que retomar los senderos de la democracia plena, desde luego, que sus dirigentes de oposición, tendrán que actuar con mucha cautela para permitir una transición dentro de la mayor calma posible.
Latinoamérica y el resto del Mundo, está expectante de lo que pueda suceder en los próximos días. Si las Fuerzas Armadas, actuaran con sentido de responsabilidad, podrían ser el puente para permitir que el hermano País regrese por los causes de la verdadera democracia plena, totalmente obnubilada en los últimos años por los constantes altibajos y abusos de poder.
Hay que reconocer que las elecciones en Venezuela de los últimos años, han dejado un sabor a fraude, especialmente las últimas que eligieron a Chávez y las que eligieron a Nicolás Maduro. Recordemos cómo fueron los días posteriores a su elección. Todo quedó bajo un manto de duda y la amenaza continua de una Fuerza Pública arrodillada.