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Viacrucis de los recién egresados

13 de mayo de 2009 - 09:55 p. m.

Considero que en Colombia, no existe una política de Estado, que señale pautas concretas para que el profesional recién egresado se desempeñe de acuerdo al pensum y orientaciones académicas, recibidas en los claustros universitarios.

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Es muy importante prever que en los actuales tiempos de  globalización y de  comunicaciones avanzadas, los recortes burocráticos tanto a nivel oficial como privado, son bastante rigurosos; por lo tanto, las posibilidades de ingresar a la burocracia son todos los días más remotas.

Si las nuevas promociones de profesionales no quieren quedarse en el anonimato deben salir a crear sus propias empresas. Sin embargo, para emprender tremendo desafío no existen las garantías necesarias, ni en la empresa Estatal, ni privada. En el ciclo de práctica profesional, si no hay mano protectora que  oriente y corrija, muchas veces el profesional principiante se ahoga en las buenas intensiones, y es cuando empezamos a verlos frustrados por doquier. Los hay en todas las ramas del saber: médicos, abogados, economistas, ingenieros, administradores de empresas etc, no se salva ninguna actividad académica, de tener talentos obnubilados por un cúmulo de circunstancias que el Estado, está en la obligación de remediar proporcionándoles los medios iniciales para despegar en forma tranquila y sin afujías económicas.      

El recién egresado de escasos recursos, cuando abandona los claustros universitarios con su diploma de grado, sale con cierta reserva de satisfacción del deber cumplido, pero, al mismo tiempo de temor, de si, en determinados meses, podrá responder a su familia, a la universidad y a su círculo social, por los esfuerzos que hicieron para la culminación de sus estudios. Ese temor no es infundado, al salir a ofrecer sus servicios empieza a ver la triste realidad, se da cuenta que le esperan tiempos difíciles a los cuales tendrá que enfrentarse con muchos desafíos y tremendos sacrificios, inclusive, aceptando contratos integrales a término fijo, con bajos salarios y sin derecho a prestaciones sociales de Ley, por lo tanto, su preocupación aumenta día a día. Lo primero que le dicen en la empresa antes de contratarlo es: que, por su inexperiencia y poco manejo del cargo, tendrá que conformarse por ahora, con una deficiente vinculación laboral. Se conocen casos aberrantes, de empresarios sin escrúpulo, que los explotan inmisericordemente y se cuidan de no promoverlos con el fin de asegurarlos por un buen tiempo como si fuesen esclavos a su servicio, doblegándolos en tal forma que terminan manipulándolos como vulgares marionetas. 

Cuando el profesional recién egresado y de escasos recursos, quiere montar su propia empresa, por lo general se encuentra con dos situaciones difíciles: su historial crediticio ha quedado empeñado en la cartera  del ICETEX,  reportado en las Centrales de Riesgo como deudor moroso; por lo tanto, no es persona confiable para el sistema financiero  y sujeto de no crédito. Este caso del ICETEX, merece estudio y análisis de mucha profundidad por parte del Gobierno, puesto que esta entidad que se dice ser la redentora de de los estudiantes pobres,  se ha convertido en todo un banco de usura. Los intereses que les están cobrando por préstamos educativos, muchas veces se vuelven impagables, convirtiéndose en el principal motor de frustración profesional en Colombia.

La otra situación es, que los proyectos elaborados o presentados por el profesional recién egresado, debe estar soportado por la experiencia; entonces, tiene que acudir al aval de una entidad para que lo apalanque, con el riesgo de ser manipulado o desplazado del proyecto. Para evaluar la situación de los profesionales recién egresados, no se requiere de encuestas, ni estudios de tipo social y económico, basta con acudir a los tertuliaderos de cafeterías y bares, de las principales ciudades, más o menos de las 10 de la mañana, a las cuatro de los tarde, para encontrarnos con verdaderos cerebros cesantes que llevan años de postración y no han podido despegar,  porque, les ha faltado una mano protectora que los empuje hacia el futuro.  Por consiguiente, se requiere de una Ley, que regule la actividad profesional del recién egresado, con el fin de liberarlo de las Centrales de Riesgo, por causa de los altos costos educativos implementados por el ICETEX.

El gobernó y el Congreso, en coordinación con los principales grupos económicos, están en mora de entrar a legislar sobre esta materia, que está dejando enormes vacios dentro de las juventudes estudiosas, que ven esfumadas sus posibilidades de salir adelante, puesto que, no existe ninguna Ley que prohíba a las empresas públicas y privadas, para que, dejen de exigir requisitos inocuos que solo se adquieren con la experiencia de la vida profesional.

urielos@cable.net.co

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