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El calvario de un comparendo

18 de octubre de 2010 - 08:00 p. m.

A comienzos de mes me dirigía hacia Melgar. En El Boquerón encontré una fila de carros detrás de una tractomula. Había una recta, así que dos carros alcanzamos a pasar, con tan mala suerte que había dos agentes esperándonos. En efecto el sobrepaso se hizo sin tener en cuenta la doble raya y por lo tanto la infracción era evidente. Pero ahí empezó el problema. Mientras un agente me llamaba a un rincón, el otro llevaba hacia su moto al otro conductor. El mío me dijo: “Su vehículo está retenido hasta que se le haga el comparendo”. Después intuí que “Su vehículo está retenido…” estaba calculado para hacer más grave la situación. Luego noté que el otro conductor estaba “arreglando” con el otro agente. Yo pensé: “Yo sí no pago”.

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Al cabo de algunos minutos, el agente volvió a llamarme a un sitio lejos de mi carro. Esto no me gustó y le dije de una: “Señor, no voy a darle nada”. Él hizo cara de ofendido y me dijo: “¿En qué momento he hablado de plata?”. Yo le contesté: “No necesita hablarme de plata, mire lo que está haciendo su compañero”. No me respondió nada, me hizo firmar y me dijo que tenía cinco días para pagar con un descuento del 50% (el comparendo era por $510.000). Yo me subí al carro satisfecho de haber cumplido como ciudadano y no haber sobornado.

El día lunes me presenté al SIETT de Cundinamarca en Bogotá dispuesto a tomar el curso y pagar mi multa. El comparendo no aparecía en el sistema, por lo que me sugirieron regresar el martes. El martes regresé al SIETT y tampoco había información. Me explicaron que el comparendo podía ser de Soacha o de Ricaurte. Que si me recibían el pago y lo asignaban a la oficina que no correspondía, me lo seguirían cobrando en la otra. Sin embargo, para colaborarme, me permitieron hacer el curso. Tomé el curso y pague $64.375, que supuestamente se abonarían al costo total del comparendo. Me pidieron dejar mi teléfono para avisarme apenas apareciera el dato.

El jueves en la mañana me llamaron para indicarme que definitivamente el comparendo no estaba ni en Soacha ni en Ricaurte. Que la única opción era ir a Fusagasugá para verificar. Inmediatamente cancelé unas clases privadas que tenía que dictar ese día y me dirigí a Fusa, pagué el comparendo sin ningún problema, excepto que no me reconocieron el pago hecho por el curso en la oficina del SIETT.

El viernes me dirigí de nuevo a la oficina del SIETT en Bogotá para solicitar el reembolso del curso. Muy amablemente me atendieron y me dijeron que el reembolso era posible con algún descuento, que ellos lo enviarían a la Gobernación y me avisarían. Sólo que el reembolso tomaría entre seis meses y dos años, dependiendo de la disponibilidad de dinero en la tesorería departamental.

Conclusión de mi odisea: Pago del comparendo $257.500, pago adicional del curso $64.375, viaje a Fusa $30.000, ingreso perdido por la cancelación de mis clases $75.000, lo que da un total aproximado de $430.000, sin contar el tiempo de las vueltas y los trámites.

Augusto Ordóñez. Bogotá.

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