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Centímetros

24 de octubre de 2015 - 09:00 p. m.

La historia del metro de Bogotá y el candidato a la Alcaldía, Enrique Peñalosa, ha sido turbulenta y poco clara desde hace más de 20 años.

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Sus cambios de opinión frente al tema no son de ahora, ni mucho menos de las contradicciones que ha tenido en los recientes debates. No.

La historia empieza el 27 de noviembre de 1997 cuando se conoció una noticia que decía que el Niño Dios le traería de Navidad el metro a los bogotanos ¡Milagro! Sobretodo que fue realizado gracias a un preacuerdo anunciado por el alcalde electo del momento, Enrique Peñalosa, después de una reunión con el presidente Ernesto Samper. Peñalosa afirmó que el preacuerdo con la Nación era una excelente noticia “porque desempantanaba el futuro de lo que debe ser la solución al transporte en la ciudad.” (Ver Se abre debate por financiación del metro)

No se desempantanó.

Posteriormente el 13 de febrero de 1998 se publicó que Peñalosa había logrado, en tan sólo unos meses, que la Presidencia y la Alcaldía firmaran un acuerdo de voluntades, por el cual se comprometían con la construcción del metro de Bogotá. El alcalde Peñalosa anunció que ese año, gracias al llamado pacto de Monserrate, se abriría la licitación para el metro y se adjudicaría la concesión. “La construcción, según Peñalosa, iniciaría a mediados de 1999 y concluiría en el 2005.” (Ver Samper se casa con el metro de Bogotá)

Ni una, ni otra.

Ahora bien, un nuevo intento se dio cuando Peñalosa firmó un nuevo acuerdo con el presidente Andrés Pastrana para la financiación del 70 por ciento del valor total de 2.750 millones de dólares del metro. Sin embargo, en octubre 5 del 2000 el alcalde Peñalosa confirmó que no lo construiría ya que prefería invertir esos recursos en las primeras obras de TransMilenio. (Ver Troncales en vez de metro)

Desde entonces el hoy candidato ha defendido su decisión de no construir el metro, incluso llamándolo un lujo innecesario para los bogotanos. Así lo hizo el 31 de agosto de 2009 junto a Antanas Mockus y Luis Eduardo Garzón cuando afirmaron conjuntamente que el metro era un proyecto que la ciudad no necesitaba. (Ver Ex alcaldes de Bogotá advierten que el Metro es un lujo innecesario)

Error.

Pero no para él, por eso hace menos de diez meses publicó una columna reafirmando sus ataques a la construcción de un metro diciendo que “los costos podrían ser mucho mayores, no solo por los imprevistos que pueden surgir, sino por la devaluación ocurrida recientemente y la que podría venir”. (Ver ¿Y cómo se movilizará el 95 % que no irá en metro, en Bogotá?)

Efectivamente la devaluación ocurrió, y muy superior a la proyectada. Por eso sorprendió tanto cuando Peñalosa cambió de opinión de la noche a la mañana y dijo en su cuenta de Twitter: “La verdadera diferencia entre nuestro metro y el de los gobiernos Samuel Moreno-Clara-Petro es que nosotros sí lo haremos.” (Ver @EnriquePenalosa del 31 de julio de 2015)

Incluso Peñalosa describió cómo sería: “Metro elevado sobre la Caracas podrá incluir también autopista para bicicletas”. Impresionante. (ver @EnriquePenalosa el 29 de agosto de 2015)

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Ahora bien, en 2012 Peñalosa atacó la construcción de los metros elevados diciendo que estos deterioran la ciudad, causan ruido, sombra y son terribles para el entorno. Agregó que por eso estaban siendo “demolidos en muchas ciudades”. (Ver @EnriquePenalosa el 8 de junio de 2012)

Sin embargo, no le ha dado pudor contradecirse en esta campaña al decir que “el metro elevado no solo cuesta mucho menos y es más agradable a pasajeros, sino que se termina mucho antes que subterráneo, aún con nuevos estudios”. (ver @EnriquePenalosa el 1 de mayo de 2015)

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Entonces qué, ¿metro o no metro? ¿elevado o subterráneo? ¿terrible o bueno? No es claro, ya que en 1998 Peñalosa dijo sí al metro, en el 2000 se retractó, durante años lo ha criticado y ahora dice que es la salvación.

Lo cierto es que en esta campaña vuelve a prometer un metro como lo hizo en 1997, pese a que en ese momento, teniendo la aprobación del gobierno y el presupuesto, no construyó ni un centímetro. Ahora se calcula que el metro le costará al país tres o cuatro veces el valor de cuando pudo hacerlo.

@yohirakerman

 

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