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La calculada fuga de Arias

29 de octubre de 2016 - 09:22 p. m.

Varios hechos quedan claros al revisar el expediente del caso de extradición en Estados Unidos del exministro Andrés Felipe Arias Leiva, hoy detenido en una cárcel federal de Miami.

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El primero es que hay evidencia que la intención de ‘uribito’ siempre fue evadir la justicia colombiana. Me explico.

El 14 de junio de 2013, la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá revocó la detención preventiva de Arias Leiva y lo puso en libertad en espera de su juicio.

Pocos días después, el 9 de julio de ese año, Arias Leiva ya estaba aplicando para renovar su visa B1/B2 para viajes temporales a los Estados Unidos. Con un detalle interesante: a la pregunta que aparecía en la aplicación ‘¿Usted alguna vez ha sido arrestado o condenado por alguna ofensa o crimen, sin importar que haya sido perdonado, amnistiado?’. Arias Leiva respondió no, aunque había sido arrestado en 2011. (Ver Government’s response in opposition to Arias Leiva’s request – página 3)

Con eso quería asegurar que le dieran su visa a toda costa, incluso diciendo mentiras, para poder volarse a ese país. Después de la emisión de la visa por parte de Estados Unidos, Arias Leiva viajó a ese país dos veces, la primera vez el 1 de diciembre de 2013 y posteriormente el 12 de abril de 2014 para ir coordinando la logística de su llegada.

Un plan muy meticuloso y no una decisión desesperada como lo han hecho parecer.

Más interesante aún, según la documentación en el expediente de la Corte de la Florida, es que a inicios del 2014 el exministro se reunió con Drew Blakeney, un oficial de la Sección Política de la Embajada de Estados Unidos que fue responsable de mantener relaciones con los miembros del Gobierno de Colombia, para preguntarle sobre el proceso para solicitar asilo en los Estados Unidos. (Ver Government’s response in opposition to Arias Leiva’s request – página 4)

En pocas palabras todo estaba planeado para volarse de la justicia colombiana.

Así, el 13 de junio de 2014, un mes antes de la sentencia de la Corte Suprema de Justicia en su contra, el exministro siguió ejecutando su plan y se fugó de Colombia llegando a Miami. De nuevo, una estrategia calculada, pero que Arias Leiva y sus copartidarios han maquillado, una y otra vez, argumentando que todo esto es por persecución política.

Falso.

Y lo han repetido ahora en la defensa de Arias Leiva frente a su caso de extradición de Estados Unidos a Colombia desde que está detenido el 24 de agosto de este año. Los documentos de la Corte de la Florida muestran que el exministro reunió 13 personas para que escribieran al Juez Federal John O’Sullivan pidiendo por su libertad.

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Entre las personas que enviaron cartas se encuentran el periodista Plinio Apuleyo Mendoza; el senador Alfredo Rangel; los representantes Edward Rodríguez, Álvaro Hernán Prada Artunduaga y María Regina Zuluaga; el presidente de Fedegan, José Félix LaFaurie; el presidente de Campetrol y exministro Rubén Darío Lizarralde; la exministra Marta Lucía Ramírez y el director del Centro Democrático, Óscar Iván Zuluaga. (Ver Documento Letters in support of release on bail)

Pese a la contundente evidencia del caso de corrupción de Agro Ingreso Seguro, las cartas hablan sobre el talante ético del exministro, dicen que él no se robó un peso para él mismo, que su caso es la muestra más grande de persecución política y que las cortes en Colombia están controladas por el Ejecutivo y no se puede confiar en ellas.

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En pocas palabras que el exministro es una mansa paloma que fue víctima de un caso que le montaron en la Corte Suprema de Justicia por orden del presidente Juan Manuel Santos por ser cercano al expresidente Álvaro Uribe. Falso otra vez.

Ahora bien, una carta llama la atención y es la del senador Rangel, fechada el 19 de septiembre de 2016. El senador del Centro Democrático hace una acusación temerosa al decir: “el presidente Santos ha usado toda su influencia en los medios (su familia es dueña del periódico principal y de periodistas en Colombia) para lanzar una campaña y destruir la imagen pública y la credibilidad del señor Arias”. (Ver Carta de Rangel al Juez O’Sullivan. Paréntesis original)

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¿En serio?

Es ampliamente conocido, más por el senador Rangel, que la familia del presidente Santos vendió las acciones que les quedaban de El Tiempo en marzo de 2012 al banquero Luis Carlos Sarmiento. Pero eso no importa.

Para algunos de los líderes del uribismo es válido decir cualquier cosa para tratar de volver una mentira verdad. 

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Que los defensores de Arias Leiva insistan en la opinión pública nacional sobre la supuesta persecución política y judicial es una cosa, pero que le mientan a un juez de la Florida en una carta con papelería del Congreso de la República de Colombia, es otra muy diferente.

Las consecuencias de faltar a la verdad ante un juez federal de Estados Unidos son graves y más cuando vienen de un funcionario legislativo.

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Lo bueno es que el juez O’Sullivan no tragó entero. El 21 de octubre, por segunda vez, denegó la libertad bajo fianza del fugitivo, como lo llama en el documento, estableciendo que no se había demostrado que existieran “circunstancias especiales”.

Ante esa decisión, el 26 de octubre la defensa del exministro recurrió a una última patada de ahogado argumentando que “no hay un tratado de extradición vigente” entre Estados Unidos y Colombia. Así como se oye. (Ver Defensa de Arias dice que no hay tratado de extradición)

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Esta “moción de emergencia” que pide que se rechace la solicitud de extradición y se retire la orden de arresto en contra de Arias Leiva seguramente no tendrá mucho éxito y así las cosas se calcula que el exministro Arias podría pasar más de dos años en la cárcel federal de Miami mientras se define su solicitud de asilo y se surte su proceso de extradición.

Ahora bien, fuentes de la Fiscalía de ese país han establecido de manera confidencial que la Corte de inmigración de la Florida negará la solicitud de asilo de Arias Leiva en los próximos días, razón por la cual tendrá que ser extraditado a Colombia para enfrentar su pena. Es decir, Estados Unidos no compró la teoría que querían venderle y es que todo esto fue una sucia persecución política en contra del pobre exministro.

@yohirakerman

akermancolumnista@gmail.com

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