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Deben volver

07 de septiembre de 2020 - 12:01 a. m.

La balanza es compleja, las razones, de peso. De un lado y otro. Pero sí, definitivamente sí, deben volver a las aulas. Hoy quiero levantar la voz por los niños y niñas en Colombia.

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Por los menores de diez años. Por los que no pueden bloquear vías, interponer tutelas o usar Twitter. Por los que están siendo violados, maltratados, expuestos a accidentes en casa. Por niños de ocho años que tienen que cuidar a sus hermanitos de cuatro, porque sus padres están obligados a volver al trabajo y ellos no tienen a dónde ir. Por los que necesitan del Plan de Alimentación Escolar, por los que no tienen computador ni acceso a internet para clases virtuales. La más importante investigación científica hasta ahora del COVID-19 en los niños, publicada en el British Medical Journal, indica que no están en riesgo directo al virus. De enero a julio, en Reino Unido fueron hospitalizados 651 niños. Seis murieron. Menos del 1 %, y esos seis menores de edad tenían condiciones médicas especiales por otras enfermedades. La vida no se puede contar en números, pero la conclusión del estudio es impactante. Los casos de gravedad por COVID-19 en menores de 14 años son “extremadamente raros”. El temor de volver a las escuelas se concentra en la propagación del virus. La solución, cuidarse. El director de la OMS para Europa, Hans Kluge, afirmó que la crisis educativa actual por la pandemia es la peor de la historia. 1.500 millones de estudiantes afectados en el planeta. Aseguró también que, aunque hay evidencia de que los niños juegan un papel en la transmisión del virus, las reuniones sociales son el principal factor; los entornos escolares no ocupan el primer renglón en Europa. No tenemos otra solución. Imposible reactivar nuestras sociedades sin abrir las escuelas. Con protocolos, gradualmente, con las recomendaciones necesarias. Pero hacerlo ya. Y que todos nos esforcemos por ellos. Que los recursos sean más, muchos, y que lleguen efectivamente. Que los docentes apoyen el regreso, así implique sacrificios. Que los empresarios y empleadores permitan a los papás horarios especiales para acompañar a sus hijos cuando deban quedarse. Que nos mantengamos alejados de los abuelos. Que sacrifiquemos vacaciones. Que les demos las garantías, TODAS. Que empecemos esta reactivación con ellos y para ellos. ¿Cuándo dejaron de ser nuestra prioridad? ¿Cuándo dejamos de oírlos?

La vacuna no estará en Colombia pronto, en el mejor de los escenarios llegaría a nuestro país en junio de 2021. Y las dosis no serán aplicadas como por arte de magia. Los niños no son población vulnerable, así que no van a recibir la vacuna. No en el mediano plazo. ¿Cuánto tiempo los vamos a dejar sin sus aulas? Aun en países del llamado primer mundo, la conectividad y las clases virtuales no son una buena opción para los menores de edad. Su aprendizaje se da por procesos de inteligencia sensorio-motriz. Estar al frente de una pantalla no es suficiente. Y eso, si tuvieran, todos, computadores. La escuela no es solamente un centro de aprendizaje para el intelecto, es un lugar en donde se aprenden relaciones, reglas y valores sociales y grupales. La pandemia es nuestra realidad, no podremos garantizar en mucho tiempo el control del virus. No podemos dejar a nuestros niños sin las aulas. Y no podemos pedirles que sean el futuro de nuestras sociedades cuando no les garantizamos el presente.

* Periodista y presentadora de noticias del Canal Caracol.

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