La Fiscalía General de la Nación en buena hora ha decidió precluir la investigación que adelantaba contra el señor ex ministro de Defensa Nacional brigadier general Rafael Samudio Molina, por los hechos de la toma del Palacio de Justicia.
Llama la atención el despliegue periodístico que se le dio a la noticia, cuando el ente investigador llamó a indagatoria al citado oficial, y la manera como se ha dado a conocer el archivo de las diligencias.
El general Samudio Lizcano es de muy grata recordación por las gentes de Santander, ya que cuando fungió como comandante de la Quinta División del Ejército pacificó nuestra región, nos brindó seguridad y reafirmó la confianza ciudadana en nuestra Fuerza Pública. Asimismo, como comandante del Ejército y como ministro de Defensa Nacional fue impoluto su proceder, y así lo ha tenido que corroborar la Fiscalía General.
No podemos permitir que unos pocos, que siembran dolor, que obran en el anonimato y que quieren desestabilizar a la Nación, hagan de las suyas, jugando con el honor y dignidad de funcionarios que han prestado brillantes servicios a la patria, de gente de bien que siempre ha actuado dentro de la legalidad.
Llama la atención que quienes hicieron la barbaridad de tomarse el Palacio de Justicia, de colocar en peligro la vida de eminentes magistrados y de gente del común, se les haya aplicado indulto y hoy gocen de todas las prebendas del Estado, y peor aún, que quieran posar de dueños de la moral pública. En este aspecto se debe dar un amplio debate, porque todos los colombianos estamos prestos a perdonar, pero no podemos hacer del olvido la hoja de laurel, para que ciertos personajes pasen de la peor laya a ser voceros del seudomoralismo.
Curiosidades que da la vida, a la Fuerza Pública, sus integrantes, que han arriesgado la vida por brindarnos seguridad y tratar al máximo de garantizarnos el derecho a la vida y la honra, se le juzga de manera severa, pero a los criminales se les otorga toda clase de beneficios.
Es cierto, y en ello no podemos ceder un ápice, que a quien cometa una infracción a la ley se le apliquen con rigor las sanciones a que haya lugar, pero todos merecen y tienen derecho a un juicio justo y a un debido proceso; por lo tanto, no se puede mancillar el nombre de las fuerzas militares, a las cuales, como estamento, todos los colombianos estamos en la obligación de rodear, de respetar y acompañar.
Rubén Darío Bravo Rondón. Zapatoca (Santander)
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