El duelo España-Chile de este viernes se perfila a priori como uno de los partidos más interesantes y decisorios de este Mundial.
Más allá de las necesidades ibéricas de ganar para acceder a la siguiente ronda y las excelentes posibilidades chilenas de permanecer en liza mediante un empate, en el choque hay un trasfondo de convicciones y credibilidad.
Ha negado el técnico salmantino Vicente del Bosque que haya renunciado a un ideario futbolístico con su selección. El equipo de los “jugones” y el tiki-taka se mantiene, dice Del Bosque, pese a esa desangelada propuesta contra Honduras, donde el pelotazo y el centro aéreo fueron a contravía de la pelota al pie, el toque corto y el juego entre líneas. Del Bosque reconoció que, a pesar de la derrota frente a Suiza en el debut ibérico, le había gustado más el equipo ese día que contra los catrachos en la hora victoriosa.
La España visceral y dividida, en todo sentido, también tiene participación en el ideario futbolístico. Algunos defienden el nuevo fútbol estético y participativo de Xavi-Iniesta-Silva-Cesc. Ese concepto de juego que alimentó el orgullo de vencer en la Eurocopa. Otros quieren menos sutilezas y pinceladas, menos regodeo con la pelota, y prefieren la verticalidad y la frontalidad.
España parece olvidar en sus últimas propuestas dos elementos fundamentales: el primero es que sobra un volante de marca. La Euro se consiguió con Marcos Senna y Xavi en la primera línea de volantes. A Del Bosque le entró un repentino ataque de miedo y terminó por meter un doble pivote con Busquets y Xabi Alonso. España perdió sentido y orientación, se hizo más vertical y defensiva, más física que técnica.
Parodiando a Maturana en USA 94, habría que gritar: “Devuélvanle la pelota a Xavi”. Esa sería la única forma de recuperar el ADN de la España del tiki-taka.
En cambio, es admirable la lealtad de principios de Bielsa. El 3-3-1-3 de bloques corticos de presión, relevos posicionales y fervor ofensivo no parece tener variantes en el ideario del Loco. Chile ha salido a atacar contra Suiza y contra Honduras, y promete más de la misma mermelada frente a España. Bielsa es un convencido de la validez de sus principios tácticos y, a diferencia del técnico español, no tiene duda alguna de cuál es el camino hacia el Edén.
España y Chile pueden producir una batalla épica en lo atacante si el elenco ibérico recupera el gen ofensivo del toque y si Chile perdura en sus convicciones. Ellos son hasta el momento los equipos que más opciones de gol han creado, los que mayor tendencia ofensiva han mostrado y los que pueden asegurar un grato espectáculo.
Lo más triste es que una victoria del “cerrojo” suizo dejará a uno de los dos, Del Bosque o Bielsa, en la cuneta y pensando si traicionó sus lealtades y convicciones.