Por cuatro días Medellín abrirá sus puertas a 23 países y a cerca de 250 artistas, expertos e industriales de la música, eje temático de esta tercera edición del encuentro. Después de la cita del cine en Ciudad de México en 2008 y de la cultura y transformación social en São Pablo el año pasado, el turno es ahora para nuestro país. Entre ritmos, acordes y sonidos de todas partes de Iberoamérica, el país hará llegar al público los diferentes usos y sentidos de esta expresión artística. La entrada gratuita y su difusión por radio, periódico y televisión ayudarán a cumplir el propósito de hacer de éste un evento que reúna y no que excluya.
Así, entre conciertos, paneles, conferencias y talleres de pedagogía musical, el Ministerio de Cultura busca fomentar la convivencia a través de la música. Desde hace ocho años, esta expresión artística ha formado parte de los planes para el desarrollo nacional. El motivo no es otro que alcanzar la transformación social a través de su apropiación. Conocer la expresión cultural de otros países es ampliar la mirada, y fomentar la expresión propia es impulsar la creación de perspectivas. De aquí que los esfuerzos del Ministerio vengan dirigiéndose cada vez más a identificar, reconocer e impulsar las manifestaciones culturales producidas en el interior y por fuera de la frontera, entre ellas, la música.
Este esfuerzo por la convivencia ciudadana tiene como requisito la organización de la industria del sector. Por ello, paralelo al Congreso, se realizará el Mercado Cultural Iberoamericano, que ofrecerá un espacio para establecer vínculos entre agentes del mundo de la música. La rueda de negocios —estrategia central del mercado cultural— tendrá la tarea de acercar la producción musical a organizadores de festivales, sellos disqueros, agencias de contratación y empresas editoriales de mercados estratégicos. De esta manera, se espera que el Congreso Iberoamericano de Cultura logre convertirse en un verdadero foro de negocios en donde orquestas clásicas, músicos tradicionales, conciertos pacífico-caribes y ritmos internacionales se encuentren frente a frente con los más importantes representantes de la industria.
La convocatoria, además de promover negocios, ayudará a construir un espacio para repensar la región y avivar su integración. Los ritmos compartidos evidencian 500 años de historia común, los cuales cobran particular relevancia en el marco de las fechas de independencia. Identidades y procesos transculturales hacen que Iberoamérica sea más que una delimitación geográfica. Las políticas culturales son, en efecto, una vía para fortalecer la cooperación internacional. Y no está de sobra aprovecharla.
Por supuesto, no todo es un medio y una estrategia para llegar a un objetivo oficial antes trazado con detenimiento. Se espera que el público asistente disfrute, sin más, del espectáculo. Aunque con los distintos ritmos iberoamericanos y con las presentaciones de artistas de la talla de Silvio Rodríguez, Jorge Drexler, León Gieco, Fito Páez y Aterciopelados esto no será difícil, la organización del evento es determinante. Medellín, en ello, ya es garantía. Ha sido siempre gran anfitrión y con seguridad le permitirá a la música iberoamericana tomarse sin problema sus calles. Es una ciudad modelo para el desarrollo de las artes y lo será como sede del evento.