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Que el espectáculo continúe

EN LA MADRUGADA DEL SÁBADO MUrió en Cali la que para muchos es la principal promotora cultural de los últimos años. Fanny Mikey, nacida en Argentina en 1934 pero radicada en Colombia, dedicó su vida al teatro y pese a lo aparentemente quijotesca de su empresa en un país en el que la cultura no goza de los mejores alicientes, tuvo tiempo para disfrutar de sus incalculables logros.

17 de agosto de 2008 - 02:14 p. m.
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Su enamoramiento con Colombia inició en 1959, tras desembarcar en el Pacífico en busca de Pedro Martínez. Ya en Cali, conoció al maestro Enrique Buenaventura, quien la convenció de dictar talleres teatrales y con quien fundó el Teatro Experimental de Cali en 1962. Dedicó parte de su tiempo a promover el Festival de Arte de Cali y desde ahí, puede decirse, inició su ininterrumpida labor de gestora cultural.

Viajó a Bogotá, en donde trabajó durante 7 años como directora ejecutiva del Teatro Popular y hacia principios de los años ochenta, con la enorme confianza que siempre la caracterizó, inauguró la Fundación Teatro Nacional. En la actualidad, además de ser la fundación pionera en el teatro colombiano, el Teatro Nacional cuenta con tres escenarios y la enorme responsabilidad de permitir que el legado de su fundadora continúe.

Fanny Mikey defendía la idea de que todos, sin distingos de clase, tienen derecho a la cultura y creía ciegamente en la importancia de la profesionalización de su oficio de actriz cuya definición, entre las muchas que se le oyeron, era la de “trabajador de la cultura”. Militó en la izquierda colombiana, como tantos intelectuales comprometidos con las artes en los años setenta, y ello no le impidió manifestar su molestia frente a que “los grupos que hacen teatro político hagan mal teatro, porque el teatro político hay que hacerlo doblemente bien”.

Ya en 1987, y con la experiencia adquirida en años anteriores, dio inicio al primer Festival Iberoamericano de Teatro, que llegó en marzo de este año a su undécima versión, contó con la asistencia de más de 3 millones de espectadores y es por mucho el evento cultural de mayor importancia en el país.

La lista de actividades culturales emprendidas por Fanny Mikey es tan extensa y reconocida que quizás no sea este corto espacio el indicado para enumerarla. Por el contrario, que sea esta la oportunidad para llamar la atención frente a lo imposible que resultará encontrarle un reemplazo. Tal cosa no será posible. Colombia habrá de confiar en el equipo humano que le acompañó en sus últimas empresas y habrá de hacer uso del enorme y sentido apoyo que la ciudadanía le ha manifestado en este el triste momento de su muerte.

Las premisas básicas para que el espectáculo continúe perviven entre nosotros. El propio Alcalde de Bogotá ha dicho que el Festival de Teatro es también patrimonio de la ciudad, la ciudadanía que despidió a la artista la ovacionó durante más de veinte minutos y las autoridades culturales han expresado admiración y apoyo a su obra.

Hay quienes mueren sin dejar un legado. El caso de Fanny Mikey, quien se despide a la edad de 77 años por una afección renal que interrumpió la presentación de su obra Perfume de arrabal y tango en la ciudad de Cali,  es bien diferente: nos lega un teatro maduro y consistente, después de más de 60 años de vida artística, así como la posibilidad de seguir repitiendo el sueño de una actividad cultural de la que todos pueden disfrutar. “No hay que pensar que no se puede hacer”, solía decir, “hay que buscar cómo hacerlo”.

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