La aventura que iniciarán Charles Wadsworth y Vittorio Salvi, la riesgosa apuesta que hicieron por validar una música aparentemente de culto que corría el riesgo de no generar empatía alguna, es hoy motivo de deleite para cartageneros, gentes de todos los lugares del país, aficionados, melómanos y curiosos.
En esta ocasión el Festival será temático. El invitado de honor no será otro que Wolfgang Amadeus Mozart, el gran compositor y pianista austriaco. Su música le dará unidad a la extensa oferta musical de la que podrán disfrutar quienes visiten la ciudad: un total de 24 conciertos en los que participarán 80 músicos; seis conversatorios, en los que se hablará de música, músicos y sus instrumentos; y dos exposiciones, una de las cuales estará a cargo del dibujante y grabador antioqueño José Antonio Suárez, el mismo que ideó la imagen oficial del Cartagena Festival 2010.
Como ocurriera en la anterior edición del Festival, la City of London Sinfonía estará presente. Después de tan memorable concierto en la Plaza de San Pedro, los organizadores no podían negarse a una segunda presentación. En el marco de la conmemoración del Bicentenario, a la que se une el Festival, la orquesta estrenará el Himno a Colombia, compuesto exclusivamente para la ocasión por el maestro Francisco Zumaqué.
Junto a este colombiano, la invitación les ha sido extendida a los grupos nacionales Bahía Trío, Trío Colombita y Puerto Candelaria. El bajo Valeriano Lanchas y el tenor César Augusto Gutiérrez le pondrán voces masculinas al mundialmente famoso Réquiem de Mozart. Y aprovecharán para impartir clases magistrales de canto. Porque el Festival también tiene un compromiso pedagógico que va más allá del espectáculo.
En materia de escenarios, a los ya tradicionales conciertos que se darán en los barrios Las Palmeras, El Pozón y Alcibia, y en el Teatro Adolfo Mejía, la Plaza San Pedro Claver, la Capilla Hotel Charleston, la Capilla Hotel Santa Clara y la Plaza San Pedro, se unen ahora la Plaza de la Trinidad y su iglesia, en el también histórico barrio Getsemaní. En éstos el público podrá escuchar las presentaciones del guitarrista colombiano Ricardo Cobo, la mezzosoprano polaco-canadiense Katarzyna Saej y la arpista holandesa Gwyneth Wentink. Se comprueba, una vez más, que la música puede y debe llegar a los rincones de la ciudad que no participan de las grandes gestas culturales.
Imposible no hacer referencia, finalmente, a la incansable Julia Salvi, caleña radicada en Italia que junto a su esposo, Vittorio Salvi, le dio vida a la Fundación Salvi Colombia y ha sabido sortear las dificultades que suponen la organización de tan magno evento. Convencida de la importancia de la cultura y con gran sentido de la responsabilidad social, la Fundación se ha esmerado por conseguir el necesario apoyo económico de la empresa privada. Y lo ha logrado.
Como lo expresara el propio Prutsman, antes que una simple programación de eventos musicales, estamos ante un Festival.