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Rock al Parque: “extrema convivencia”

TRAS UNA SERIE DESAFORTUNADA de eventos de vandalismo protagonizados por unos pocos asistentes al evento de Hip hop al Parque, vuelve el que para muchos es el festival de rock más importante de América Latina.

31 de octubre de 2008 - 03:32 p. m.
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En su catorceava versión, el Rock al Parque y sus “tres días de extrema convivencia” se darán cita en el parque Simón Bolívar. Llueva o haga sol, y normalmente es la primera, son miles los jóvenes que acudirán.

Acertada decisión la del alcalde Samuel Moreno, quien con su apoyo, y el de la mayoría de los bogotanos, permitió que la fiesta siga su curso pese a los disturbios que ocasionaron en más de uno la cuestionable idea de que era preferible acabar con el evento. Quienes así opinan olvidan que el lema de la “extrema convivencia” es más que un saludo a la bandera. Olvidan también las razones de fondo que condujeron a los organizadores a imaginar que un evento cultural gratuito y dedicado a la música era una excusa perfecta para integrar, pese a sus diferencias, a los jóvenes de todos los estratos.

La apuesta es arriesgada y ello no se pone en duda. Las llamadas tribus urbanas han protagonizado lamentables enfrentamientos. Entre punkeros y emos, para dar un ejemplo, se dice que no hay ninguna empatía. Lo mismo sucede con otros grupos. Reunirlos a todos en un mismo sitio podría parecer provocador. Pero con la misma lógica también lo sería la democracia y su devoción al pluralismo y el respeto de las diferencias. He ahí la importancia de Rock al Parque.

Jóvenes de todas las procedencias encuentran un espacio para expresar sus identidades con ropajes y bailes que a muchos podrán parecer estrambóticos y agresivos, pero que, con certeza, constituyen la prueba de fuego de la convivencia y la tolerancia que cartillas institucionales pregonan como un valor fundamental en la educación de todo ciudadano. Si no es confrontándose unos a otros, ¿cómo se espera que se acepten y respeten las diferencias?

Lo que Rock al Parque está haciendo por los jóvenes colombianos, más allá del simple divertimiento en torno de la música, es inculcar valiosos valores que habrán de sernos útiles a todos. La invitación al parque, este fin de semana, constituye un deseable uso político del espacio físico.

En anteriores ocasiones se han presentado riñas y la Policía ha sabido controlar e imponer el orden necesario para que este, como cualquier otro evento cultural, se celebre con parámetros aceptables de seguridad. Los actos vandálicos, como es obvio, no deben permitirse. Superado este requerimiento básico, la discusión pública debería enfocarse en cómo mejorar la calidad técnica y artística del evento, invirtiendo en los mejores artistas y escenarios para que no existan dudas frente a eso de que Rock al Parque es el mejor espectáculo musical gratuito de Latinoamérica.

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