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El turno de Barack Obama

DURANTE LA SEMANA QUE TERminó, la campaña de Barack Obama puso a circular la última y más ambiciosa estrategia publicitaria que haya visto el pueblo estadounidense en varios años: Obama compró un espacio de media hora en horario triple A en siete de los canales más importantes del país para emitir la propaganda política más larga de la década.

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Por la módica suma de 3 millones de dólares, Obama usó este tiempo al aire para insistir en que su programa político es la mejor alternativa para resolver los problemas de la familia estadounidense promedio. Es de resaltar que de la muestra de cuatro familias escogidas para el comercial, todas hacían parte de los estados indecisos e incluso había una familia de orígenes latinoamericanos. En el negocio de la política estadounidense jamás se da puntada sin dedal.

Las críticas no se hicieron esperar y algunos hasta sugirieron que el comercial no fue otra cosa que un intento de la campaña por gastar el dinero que todavía abunda en las arcas. No deja de ser interesante también que la única cadena que se negó a vender el espacio fue CNN y en su lugar, decidió transmitir una entrevista del periodista Larry King al candidato republicano John McCain, en la que éste no perdió oportunidad para calificar el comercial de exagerado y opulento.

Lo cierto es que la maquinaria política que está creando Obama durante las actuales elecciones es de gran magnitud. Los recursos han fluido sin problema, inclusive desde antes de las elecciones primarias y lo que parece estarse consolidando es casi un imperio político que nada tiene que envidiarle al que construyeron los Clinton en su época. Si las cosas siguen como van, Obama está en camino de consolidar uno de los sectores políticos más poderosos del país y cuya estancia en el gobierno puede prolongarse por más de lo esperado.

Hay temas que siguen llamando la atención de los expertos en política estadounidense y en campañas electorales. Los analistas no paran de preguntarse ¿cómo es posible que Obama haya logrado inmunidad frente a los duros ataques de los republicanos? Se le ha tildado de socialista radical, de marxista y de elitista. También se ha dicho que es un simpatizante musulmán y terrorista, se le ha comparado con Paris Hilton y con Britney Spears. Y le ha quedado espacio político no sólo para esquivar los ataques, sino hasta para burlarse de ellos.

Claro, parte de la culpa la tienen los republicanos por no haberse mantenido consistentes en la entrega de sus mensajes y por haber construido ataques que más que producir daño a su oponente, causan risa por la ligereza de su contenido. Pero hay un componente aún más importante. Mientras la plataforma política de McCain se ha basado en el daño hipotético que podría causar Obama en la Presidencia, la plataforma de Obama sólo ha tenido que señalar el muy visible y real daño que han hecho los republicanos en los últimos ocho años en el poder. Entre ellos, la gran debacle económica que no pudieron contener a tiempo para que no afectara negativamente a McCain.

Pero todavía hay dudas. Si bien el resto del mundo puede no tenerlas en materia de liderazgo estadounidense, el electorado sabe que para que ese liderazgo no se deteriore aún más, primero hay que poner la casa en orden. Por eso, los indecisos aún piensan que puede ser un riesgo poner el país en manos de un líder tan joven y con tan poca experiencia. Lo que está en juego es la estabilidad interna en medio de una aguda recesión económica y la posibilidad nada remota de convertirse en potencia de segundo orden.

En lo que a Colombia concierne, el Gobierno parece tener claro que la Seguridad Democrática va a tener que ser sometida a una revisión importante si quiere mantener su alianza con un gobierno demócrata. La súbita purga en las Fuerzas Militares y el renacimiento de un interés en la defensa de los Derechos Humanos, interés gubernamental que no siempre ha sido claro y mucho menos consistente, no serán suficientes. La tarea que le espera a Colombia después de haberse convertido en el aliado más importante en esta parte del mundo de los republicanos y su lucha sin límites contra el terrorismo global, es titánica. Falta ver cómo se las arregla el Gobierno colombiano para producir los cambios necesarios y, más importante aún, para hacer que esos esfuerzos sean creíbles en el país del norte.

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