Y lo hizo apoyado por la página web del Ministerio de Defensa, su antigua oficina, en donde se publicó un discurso del precandidato pronunciado el sábado pasado durante un homenaje que le rindieron las Fuerzas Militares. Pese a que un comunicado del Ministerio de Defensa hizo explícito que el actual ministro, Gabriel Silva, no fue debidamente consultado, la polémica quedó planteada.
Más allá de los legítimos reclamos de la oposición, es esta una excelente oportunidad para advertir de las circunstancias a que son sometidos los usuarios de las páginas web gubernamentales en las que circula más propaganda política que información. El deber ser de estos espacios, inicialmente, es el de proveer un sitio de servicio a los ciudadanos. Después, las páginas web institucionales harán las veces de plataforma de soporte a las principales políticas del Gobierno. Nadie espera que omitan o escondan los buenos resultados. En nuestro caso, sin embargo, la realidad dista mucho de la teoría. El episodio del discurso del ex ministro es sólo un ejemplo entre muchos.
Una página como la del Ministerio de Hacienda en la que, en el momento de redactar estas líneas, la información va acompañada de nueve fotos diferentes del ministro Óscar Iván Zuluaga exige un replanteamiento general. Tres de las nueve fotos están destinadas a resaltar el reconocimiento que hizo la publicación Emerging Markets de Óscar Iván Zuluaga como Ministro del año 2009 en América Latina. Así utilizado, el portal se asemeja al de un candidato en eterna campaña política.
Flaco favor el que le hace el encargado de los contenidos al ministro de turno. Los ministerios, habrá que recordarlo, no les pertenecen a los ministros. A la pregunta “Sobre el Ministerio” en la página web del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, el programa responde con una hoja de vida de Carlos Costa Posada. Como si este, nuevamente, fuese la encarnación del Ministerio.
Los portales debieran ocuparse de sus usuarios, del público más amplio y espontáneo que los visita y del contenido puramente informativo y de carácter institucional que están en la obligación de publicar. Dirigidos específicamente a periodistas, más de un portal gubernamental olvida que la función básica de brindar información no puede limitarse a la emisión ininterrumpida de comunicados de prensa.
Hoy por hoy, archivos desactualizados, datos incompletos y buscadores averiados agotan la paciencia del ciudadano y frustran la oportunidad de acercarlo al Estado. Tras los pliegos de las licitaciones públicas sin actualizar vienen las dudas razonables. Y no son pocos los datos que en cualquier país estarían al servicio del ciudadano interesado pero acá requieren, en el mejor de los casos, de un derecho de petición.
Con todo, ejemplos como el del Ministerio de Cultura, en el que la información de calidad destaca y el protagonismo de la Ministra es bajo en comparación con el de otros funcionarios, habrían de ser replicados. Este portal, acaso el más creativo, permite enlaces fáciles con otras páginas de interés cultural y ofrece algunos ejemplos de interactividad.
Los portales gubernamentales tienen la misión de proveer información fiable que les permita a sus visitantes tomar decisiones. Toda información contaminada, toda propaganda política disfrazada de información institucional debe ser rechazada. Las páginas web gubernamentales no son espacios para el culto a la personalidad.