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Dos relevos importantes

30 de diciembre de 2019 - 12:00 a. m.
«¿Cambiará el tono en el actuar de la Fuerza Pública o seguirá el confrontamiento con sus críticos?”. / Foto: Presidencia de la República
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La semana pasada terminó con dos cambios importantes: uno en la comandancia del Ejército Nacional y el otro en la dirección de la Policía Metropolitana de Bogotá. Con la salida de dos figuras que fueron polémicas este año, ¿cambiará el tono en el actuar de la Fuerza Pública o seguirá el confrontamiento con sus críticos?

En Bogotá, el brigadier general Hoover Penilla, quien se desempeñó como director de la Policía durante los últimos cuatro años, fue relevado de su cargo. Penilla cobró bastante relevancia en los últimos meses debido a sus respuestas a las tensiones que se generaron durante el paro nacional. Molesto con la vigilancia ciudadana y del periodismo a los presuntos abusos por parte de la Fuerza Pública, el general dijo: “No me cuestionen todo lo que hacen nuestros policías, por Dios (…) porque estamos, se los digo sinceramente, afectando un Estado de derecho”. Se trató de una lamentable reacción a la crítica legítima, lo que no ayudó a reducir la desconfianza en los ciudadanos.

Inicialmente, se creyó que su reemplazo sería William Ernesto Ruiz, quien fue el director del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) hasta la infame fuga de la excongresista Aída Merlano. Sin embargo, luego se supo que quien asumirá ese cargo será el general Óscar Antonio Gómez Heredia, que cuenta con 32 años de servicio. Su reto será cambiar el tono empleado por el general Penilla y demostrarles a los colombianos que la Policía está abierta a mejorar.

En cuanto al Ejército, el general Nicacio Martínez dejó su rol como comandante después de poco más de un año al frente de la institución. El presidente Iván Duque dijo que Martínez “ha llevado (sus) tareas con lujo de detalles”, pero que le expresó “sus motivos familiares (para dejar el cargo), los cuales no solamente he acogido, sino que lo he acogido con un inmenso sentimiento gratitud y de admiración por su tarea cumplida a lo largo de más de 38 años de servicio”.

La comandancia de Martínez estuvo llena de cuestionamientos desde el principio. Su nombre aparece en una de las investigaciones por ejecuciones extrajudiciales, aunque no hay todavía un proceso en el cual lo involucren directamente.

A los pocos meses de posesionado, The New York Times reveló una serie de directrices que parecían favorecer el mismo tipo de ambiente que terminó en los falsos positivos. La respuesta del Ejército fue negar agresivamente, aunque después eliminarían algunas de las órdenes polémicas. Sin embargo, de ese escándalo estalló otro sobre corrupción y presión dentro de las filas para encontrar a quienes habían filtrado la información al medio estadounidense.

La muerte del reintegrado Dimar Torres a manos de miembros del Ejército y el bombardeo en el que murieron ocho menores de edad reclutados por las Farc se sumaron a los motivos por los que el comandante recibió muchas críticas. Tantas dudas sobre el Ejército hicieron necesario un cambio en la dirección.

Su reemplazo, Eduardo Enrique Zapateiro Altamiranda, debe reconocer los errores que se cometieron este año. De esa manera, el 2020 puede tender puentes entre la Fuerza Pública y sus críticos.

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