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El inicio de dos congresos

LA SEMANA PASADA SE INICIÓ EL período de dos congresos antagónicos: el de EE.UU. y el de Venezuela.

09 de enero de 2011 - 06:00 p. m.
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El primero presenta difíciles retos para el Ejecutivo; el segundo, con la Ley Habilitante, quedó prácticamente de bolsillo. Sin embargo, para ambos, estos meses con el nuevo Legislativo serán decisorios para las elecciones presidenciales de 2012. El presidente Obama tiene sin duda el reto más difícil: deberá pasar ambiciosas reformas en un Congreso en el que perdió las mayorías en la cámara baja y, así, recobrar alguna parte de su popularidad. Aunque muchos le anuncian tiempos oscuros, en política nada está escrito, y aunque su reelección enfrentará obstáculos, una mejora en la economía —área que le ha costado la mayor parte del apoyo— puede devolverlo al poder como sucedió, en su momento, con Bill Clinton. “Es la economía, estúpido”, fue el famoso y controvertido eslogan que les permitió a los demócratas permanecer, después de las elecciones de 1992, en el poder. También será la economía el objetivo primordial del presidente Chávez. Finalmente, su pérdida de mayorías en el Congreso, más que a sus abusos políticos, se debe a los apagones del año pasado, al escándalo por los alimentos podridos en los puertos y, en general, a la creciente pérdida de oportunidades.

El juego político de Obama será más complejo, pues el partido de oposición ni es marginal, ni es novato. No obstante, y por fortuna del actual mandatario, está dividido. El ingreso del Tea Party, con su corta pero radical agenda, ha generado recelo en los sectores republicanos más tradicionales, en especial por las restricciones que representan a la hora de negociaciones. Esto ha generado una clara fragmentación que el Ejecutivo seguro aprovechará para pasar el grueso de su reforma de la salud y con un buen juego de “unas por otras” podrá sacar adelante algunas reformas más, como lo hizo al final del último periodo. Un gesto en esa dirección es la firma del presidente Obama la semana pasada de la no devolución de los prisioneros de Guantánamo, contrario, incluso, a sus propias promesas de campaña. Este fue un punto clave en la agenda del Tea Party y no parece ser un secreto que con tal acción el presidente busca abonar el terreno. Más difícil, sin embargo, le será lidiar con las peticiones internacionales del Tea Party, en especial con respecto a Venezuela. El senador Connie Mack, representante del ala derecha del republicanismo, ha insistido en incluirla en la lista de países terroristas; los crecientes precios del petróleo, no obstante, harán que ningún país, ni siquiera EE.UU., se quiera pronunciar al respecto. En este caso, como dicen los expertos en relaciones internacionales: “los países no tienen amigos ni enemigos, sólo intereses”.

No obstante, a pesar de su petróleo, si el presidente Chávez pretende seguir con amplia maniobrabilidad dentro de su país deberá procurar mejorar su imagen en el exterior. Esfuerzo que se amerita aún más, dada la llegada de la oposición al Congreso, después de 4 años de voluntaria e injustificada ausencia. Si bien ésta es todavía débil, y el Legislativo quedó por los siguientes meses prácticamente sin poderes, es un escenario ideal para ganar visibilidad nacional e internacional. De hecho, representantes de la oposición venezolana se encontrarán esta semana con el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, para hablar sobre la democracia venezolana. Las nuevas alas de la oposición, sin embargo, amenazan con quebrarse antes de extenderse: muy mal le vendría postular como candidata a la presidencia a María Corina Machado, quien no sería capaz de unificar a su partido, abriéndole el paso al presidente Chávez y al oficialismo. De manera semejante, la victoria del presidente Obama en las siguientes elecciones depende de que los republicanos se equivoquen en la designación de candidato y apoyen a Sarah Palin, generando todo tipo de fracturas en el partido, el cual hasta ahora, y tampoco muy en su conveniencia, se ha ganado la imagen de “bloqueador”, un verdadero bumerán para la campaña presidencial de 2012. 

 

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