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El nuevo intento de retorno democrático en Venezuela

03 de mayo de 2019 - 12:00 a. m.
Este, que puede verse como otro intento fallido en el tortuoso camino de regreso a la democracia en Venezuela, demostró que poco a poco se va la dictadura de Nicolás Maduro. / Foto: AFP
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Un nuevo episodio, en el tortuoso camino de regreso a la democracia en Venezuela, se vivió el martes pasado. Aunque la liberación del líder opositor Leopoldo López, de mano del presidente encargado, Juan Guaidó, no alcanzó a motivar una deserción mayor dentro del alto mando militar ni una presencia masiva opositora en las calles, sí demostró que poco a poco se va resquebrajando la dictadura de Nicolás Maduro. Dos muertos y decenas de heridos son el saldo doloroso que dejó la jornada.

El golpe de mano que supuso el regreso a la libertad de López buscaba ser un nuevo desencadenante de un alzamiento popular. La presencia en las calles, a pesar de haber sido importante, no alcanzó sin embargo los niveles de otros momentos cruciales. Más de tres y medio millones de personas han huido del país en los últimos dos años, lo que les ha restado a los opositores un mayor número de gente protestando contra el régimen. Guaidó, quien es la mejor carta que ha jugado la oposición, enfrenta un progresivo desgaste si no se producen hechos que mantengan encendida la llama de la esperanza.

Este puede verse como otro intento fallido, pero eso no es del todo cierto. Justo ayer, Maduro decidió marchar junto a 4.500 militares para demostrar que cuenta con la lealtad de las Fuerzas Armadas y sigue atornillado al poder. Aunque en su alocución del martes en la noche volvió a aparecer rodeado del alto mando, con el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, a la cabeza, es la primera vez que se ve obligado a demostrar ese apoyo en las calles. No es un tema menor. El “usurpador”, como se le denomina en Venezuela de acuerdo con la Constitución, basa su permanencia en el Palacio de Miraflores en el apoyo incondicional del estamento militar. El temor a quedarse solo lo debe rondar con frecuencia.

Precisamente, desde Estados Unidos se viene utilizando una eficiente estrategia de información, o desinformación selectiva, por parte del secretario de Estado, Mike Pompeo, y de John Bolton, consejero para la Seguridad Nacional de la Casa Blanca. Los dos altos funcionarios mencionan hechos que no son comprobables pero que generan dudas entre la opinión pública o dentro del propio régimen. La improbable idea de que, según Pompeo, Maduro fuera a tomar un avión para huir a La Habana, pero que habría sido disuadido por Vladimir Putin, terminó teniendo el resultado esperado: desmentidos por parte del dictador y de los rusos. Algo similar sucedió con el comentario de Bolton dando a entender que ellos ya habían negociado con Padrino López, el general Iván Hernández, director de Inteligencia Militar, y el presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Maikel Moreno, pero que estos se habían retractado. Se sembró la duda.

La confusión y la desinformación son una constante respecto a Venezuela. La censura y la represión al periodismo libre e independiente no permiten saber a ciencia cierta lo que sucede. Se debe acudir a las redes sociales. Según lo que ha trascendido hasta el momento, la acción opositora estaba prevista para el miércoles 1º de mayo, pero debieron adelantarla ante la amenaza de detención de Guaidó. Esto justificaría, de ser cierto, el porqué del resultado adverso.

Dentro de la llamada Operación Libertad que lidera el presidente encargado, se desea mantener a la gente en la calle para presionar la salida de Maduro y la realización de elecciones libres de inmediato. De momento, el resultado palpable ha sido el aumento de la tensión interna, el refugio de Leopoldo López y su familia en la embajada de España, la caída del general Manuel Ricardo Cristopher Figuera, director del Servicio de Inteligencia Bolivariana (Sebin), y la imagen de un desafiante Maduro rodeado de militares.

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